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A una empresa, ¿le conviene crecer?

Supongo que lo que estarás respondiendo al título de esta nota es “Obvio que es conveniente crecer. ¿Qué persona no quisiera ver crecer a su empresa?” Y sí, tenés razón, porque uno de los principales objetivos que persigue cualquier empresario o emprendedor es hacer crecer su empresa o proyecto.

Lo que en realidad tendríamos que preguntarnos es cómo y cuándo es conveniente llevar el negocio a otra escala, porque sino, ese crecimiento alcanzado puede volverse en contra.

Para concretar un objetivo es necesario establecer metas y planes de acción que permitan acercarse al objetivo inicialmente planteado. En este caso, el crecimiento puede venir por el lado de mayores ventas, una mayor facturación, mayor producción, nuevos puntos de venta, nueva oferta de productos o servicios, mayor infraestructura, entre muchas otras metas.

Sin embargo, independientemente de por qué arista del negocio se decida crecer, muchas veces ocurre que el propio crecimiento de una empresa o proyecto trae consigo una “crisis de crecimiento”.

Una crisis es un “cambio brusco en las variables establecidas que, una vez que se manifiestan, limitan la capacidad de acción”. En este caso, el propio hecho de crecer hará que se modifiquen aquellas variables que venían funcionando hasta el momento. Es decir, los volúmenes de venta seguramente ya no sean los mismos, posiblemente la producción aumente, con certeza aparecerán nuevos participantes en el proceso, habrá más clientes, los tiempos de entrega serán diferentes, como para mencionar solo algunos cambios que pueden ocurrir. Cuando todo eso sucede, claramente nuestra capacidad de acción y de respuesta se verá limitada. A partir de ahora, seguramente los procedimientos tendrán que cambiar.

Es fundamental que quienes lleven adelante una empresa o proyecto estén lo suficientemente atentos como para poder identificar esta crisis a tiempo. Lo peligroso de esta situación es que como no empieza siendo un problema financiero, sino todo lo contrario porque lo primero que aumentaría serían los ingresos de la compañía, puede que las alarmas se prendan cuando sea tarde.

Con el afán de querer vender cada vez más, quizás se descuide la producción. Es ahí cuando aparecen los famosos “cuellos de botella” que atrasan todo el proceso, demorando las entregas y obteniendo como resultado final un cliente insatisfecho. Si se pretende acelerar la producción, puede ocurrir que el producto salga mal, por lo que el tiempo, dinero y recursos que se habrán perdido serán mucho mayores.
Es válido recordar que los restantes actores de la cadena, como pueden ser los proveedores, posiblemente continúen trabajando al ritmo que lo venían haciendo, por lo que el retraso también puede ser externo a la organización.

Por eso, para que llevar tu empresa o proyecto a otro escalón no te juegue una mala pasada, te comparto 5 puntos a tener en cuenta:

1. Planificación

Este paso es tan importante como difícil. La dificultad radica en lograr planificar la magnitud y el tiempo del crecimiento, ya que son muchos los factores, tanto internos como externos, que influyen para lograr crecer, como por ejemplo la inversión que podamos realizar, el mercado al que apuntemos, la competencia, etc.

Para eso un buen ejercicio sería plantear tres escenarios diferentes. El primero, en el cual el crecimiento se dé rápido y en un corto período de tiempo. El segundo, el crecimiento sería moderado en un plazo mayor de tiempo. Por último, el crecimiento se alcanzaría de forma lenta en el largo plazo. Una vez planteado los escenarios, habría que planificar un plan de acción diferente para cada uno. Un ejemplo de esto último podría ser tener en mente tres proveedores que hicieran lo mismo y de la misma forma. En caso de que ocurra el primer escenario, saber que habría que recurrir a los tres al mismo tiempo mientras que si el escenario dado es el último solo sería necesario acudir a uno.

2. Financiamiento/Endeudamiento

Es muy difícil que el crecimiento se logre sin un apalancamiento financiero previo. Dicho de otro modo, es prácticamente imposible llevar el negocio a otro estadío sin una inversión previa. Antes de embarcarse en un proyecto de crecimiento, es indispensable saber de qué forma se va a financiar. La financiación podría venir por el lado de los socios a través de una inversión o bien se podría necesitar dinero externo, asumiendo una deuda por fuera de la compañía. Independientemente de la fuente de financiación que se elija, es crucial evaluarlo antes de que los cambios bruscos sucedan.  

3. Relación con los proveedores

La red de proveedores de una empresa debería ser considerada un activo para la misma. Es fundamental entablar buenas relaciones con aquellos proveedores claves de la cadena. Cuando se está transitando un proceso de crecimiento, o incluso antes de comenzarlo, una buena estrategia sería informar al proveedor de los cambios a los cuales se está por someter la empresa para así interesarlo, hacerlo parte del cambio y lograr que asuma un compromiso adicional con nosotros. Incluso, hasta se podría armar un plan de incentivos para aquellos proveedores que nos sigan cumpliendo en tiempo y forma. Los resultados cambian cuando la persona se siente parte del proceso a que cuando solo se siente una pieza externa al mismo.

4. Comunicación

Si bien una buena comunicación, tanto interna como externa, siempre es imprescindible, en tiempos de crecimiento, cuando los márgenes de maniobra se reducen, lograr una correcta comunicación es lo que puede lograr el éxito o el fracaso del proceso. Una comunicación fluida, concreta y constante hará que sea posible evitar o corregir un error a tiempo y no cuando ya sea tarde. Es fundamental tanto que el proveedor comprenda a la perfección lo que necesitamos de él, como que los propios integrantes de la compañía sepan qué tarea nueva es necesaria que realicen o en qué período de tiempo.    

5. Relación con los clientes

La buena comunicación también vale con los clientes. Pensemos que sin ellos no habría negocio, por lo tanto, también es bueno hacerlos parte de este crecimiento. Considero que ser honesto con ellos es la clave. Es preferible que, por decirles cuánto tiempo puede demorar su producto en ser entregado, ellos mismos decidan rechazar la compra, a prometerle cosas que serían imposibles de cumplir con tal de que esa vente se lleve a cabo, y luego el resultado de la misma sea un cliente insatisfecho o una mala reputación para la empresa.

Por lo tanto, siempre será conveniente para una empresa crecer, pero no sin antes preguntarse cómo y cuándo realizarlo. Si se planifica, si se cuenta con los recursos necesarios, si las relaciones son las indicadas y la comunicación la correcta el crecimiento será todo un éxito.

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