Para Pensar

NOS AUSPICIAN

La Tormenta Perfecta

Para comenzar, un mea culpa. Soy de los que pensaba que el #coronavirus era una simple gripa, y que no iba a generar ningún efecto negativo en el largo plazo. La realidad me está demostrando qué coronavirus es la tormenta perfecta. Este bicho seguramente demostrará ser el evento estadístico más específico que vivamos los analistas de mercado hasta que Dios nos lleve. El coronavirus cambió todo.

Un par de puntos relevantes. Primero, es un hecho que la economía global va a entrar en una recesión muy severa. Mirando el nivel de destrucción de valor que estamos viendo en los mercados financieros es muy poco probable qué EE. UU. sea capaz de evitar una recesión. Un dato curioso. El modelo de curvas rendimientos que utiliza la Reserva Federal para pronosticar recesiones funcionó a perfección nuevamente. Recuerdo que el año pasado  decenas de conferencias en el mundo donde mostré las gráficas que evidenciaban que había riesgos importantes de recesión. Sin embargo, decía yo, era poco probable que llegara la recesión, pues no se discernía ninguna clase de desbalance financiero que ameritara pronosticar un descalabro, a diferencia del 2008, donde era claro que el consumidor estaba sobre extendido.

Pero ya no sirve mirar para atrás. Lo importante ahora es mirar hacia adelante. Lo que el mundo va a perder este año en producto no tiene precedentes, y la verdad lo único que queda es rogar que las autoridades globales tengan la capacidad de tomar decisiones qué disminuyan el costo social que se viene. La buena noticia es que estoy viendo que se están tomando decisiones adecuadas. A diferencia de la crisis del 2008, en esta ocasión he visto una reacción inmediata de los bancos centrales y de los gobiernos alrededor del mundo. Los bancos centrales han entendido que el coronavirus es un cisne negro, y que contra estos eventos no pronosticables no hay forma de actuar diferente a desempolvar toda la munición para tratar de contrarrestar los efectos negativos de este choque.

Los bancos centrales han anunciado incrementos brutales en la liquidez. Pero además han anunciado cosas innovadoras, como líneas de crédito que le permitan al sector privado seguir a flote mientras la economía mundial se mantiene cerrada. Pero no solo los bancos centrales han actuado. Los bancos privados parecen haber decidido que la mejor forma de combatir el virus es ayudándole a sus clientes en estos momentos difíciles, anunciando extensiones de plazo, disminuciones de tasas de interés, y ayudas adicionales para corporativos.

Por el lado de los gobiernos hemos visto sendos anuncios de estímulos fiscales. Goldman Sachs espera que el PIB de EE. UU. caiga un 24 por ciento anualizado en el 2º trimestre. Esa caída no tiene precedente, y va a generar mucho desempleo. Por lo tanto, especulo que el gobierno de EE. UU. aprobará en el corto plazo un mega paquete fiscal para poder evitar que las personas que pierdan su trabajo caigan en la pobreza.

Pero no todo es malo. A diferencia del 2008, los analistas hoy tenemos formas de pronosticar cuándo se va a lograr controlar la pandemia del coronavirus. China y Corea del Sur lograron controlar la pandemia en 31 días. Fueron días de aislamiento y caídas de la economía, pero todo indica que esos países ya están pasando la página. Mi apuesta es que el resto del mundo también lo va a lograr. La humanidad fue capaz de controlar la pandemia de 1920. Imposible que no lo logremos en el 2020.    

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