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La clave de los negocios

La Argentina se debate entre un programa populista que apunte a crecer en forma mediocre y que reparta migajas, o soñar con un crecimiento sostenido a largo plazo. Si crees que el país puede cambiar, invertir a estos precios es negocio. Una guía práctica para conocer la economía argentina.

La economía argentina tiene variables que permanentemente deberían ser recordadas. El PBI es de U$S 315.465 millones, es un nivel muy bajo para esta economía.

Las exportaciones son el 19% del PBI, Argentina tendrá que redefinir el rumbo de sus negocios, porque las exportaciones están atadas mayoritariamente a productos primarios, y dentro de estos a la soja. Necesitaríamos exportar mucho más, como mínimo el 25% del PBI.  

Por el lado de las importaciones, este nivel que mostramos es muy bajo, hay una gran represión de las importaciones, y si tendríamos un shock de inversión es probable que suban notablemente, ya que los bienes de capital llegan mayoritariamente del exterior.

El saldo positivo de la balanza comercial se monetiza y pasa a engrosar las reservas, para este año serían U$S 15.000 millones. Si luego estos dólares se utilizan para pagar deudas, el respaldo de la moneda disminuye y habrá presiones cambiarias en el mercado.

La deuda total no es elevada, ya que solo alcanza al 61,5% del PBI. De ese total, la deuda privada es del 38,2% del PBI, y debería ser fácilmente pagada, sin embargo, los intereses que genera no lo podemos pagar porque el país hace 10 años que no crece. La deuda total paga una tasa del 6,8% anual y tiene una vida promedio de 6,9 años.

La deuda con los organismos financieros internacionales paga una tasa menor cercana al 4% anual.

La deuda es baja, lo que sucede es que no generamos resultado fiscal positivo para pagarla, encima la invertimos mal y no generamos nuevos ingresos fiscales a futuro. ¿Cuánto de esta deuda habrá sido destinado a infraestructura? Seguro, seguro, muy poca. 

 

Los ingresos fiscales para fin de año se ubicarán en 18,6% del PBI, mientras que los egresos fiscales en 26,1% del PBI, eso nos dejará como saldo un déficit del 7,4% del PBI. Si sumás intereses el déficit trepa al 9,7% del PBI. 

Dicho déficit hay que financiarlo:

. - Con emisión. En un futuro no muy lejano habrá que retirarla y generaría alta volatilidad en el mercado, suba de tasas, recesión y devaluación.

. - Con deuda. Estaremos volviendo a cometer los mismos errores del pasado, ya que estamos tomando deuda para financiar gasto corriente.

. - Con venta de activos. Como por ejemplo empresas públicas, hoy no parece el mejor momento porque recaudaríamos muy poco, aunque podríamos hacer como lo indica Fernanda Vallejos pedir un crédito internacional contra las acciones de la compañía y financiar el déficit, si mañana no pagamos se quedan con la empresa.

. - Bajando el gasto público. Algo deseable pero no conveniente en medio de esta crisis que estamos atravesando.

. - Impulsando la inversión privada, ya sea interna o externa para elevar el PBI. Esto genera riqueza y a futuro poder contar con más ingresos fiscales. Para ello deberíamos generar grandes incentivos a la inversión, como por ejemplo que las nuevas inversiones no paguen determinados impuestos. La suba de recaudación futura estará ligada al efecto colateral de estas inversiones en la economía.

 
El cómo

Cuando se escriben estos artículos hay mucha gente que dice “todo muy lindo, pero cómo se hace”

Probablemente haya que realizar un poquito de todo, el gobierno buscará seguir incrementando impuestos, sin visualizar que en la medida que siga en este camino el PBI seguirá estancado y con inflación. Por ejemplo, en el año 2018 se pagaba de bienes personales el 0,25%, en la actualidad si tenés los activos en Argentina pagás el 1,25% y si lo tenés afuera el 2,25%, en este caso la alícuota se incrementó 10 veces. Ahora queremos poner un impuesto a la riqueza, con una alícuota que arranca en 2% y tiene un máximo del 3,5%.

Supongamos que una persona tiene la mitad de los bienes dentro de Argentina y la otra mitad afuera, esto implica que paga una tasa de bienes personales del 1,75%, y con el nuevo impuesto tiene que pagar un adicional del 3,5%. Por todos los conceptos, le sacaron, en un año, el 5,25% de sus activos, esto implica que, en menos de 20 años, se quedan con tu fortuna.

Para nosotros este no es el camino, claramente, hay que ir a visitar a estos 11.300 argentinos para volver a amigarnos con ellos, y seducirlos con proyectos para que vuelvan voluntariamente a invertir en el país. Parto de la hipótesis de que el dinero es de ellos, y nadie puede obligarlos a realizar nada, de lo contrario estaríamos en un régimen autoritario del cual la mayoría de los argentinos no queremos formar parte.

Para poder equilibrar el presupuesto público vía inversiones, necesitaríamos generar inversiones por un total de U$S 150.000 millones, de esa forma el PBI crecería en similar magnitud y con la carga tributaria que tiene el país conseguiría dinero suficiente para financiar el gasto público.

Para lograr que se invierta tanto dinero en el país, necesitaríamos seducir a la inversión extranjera. Es preferible que el país logre inversión extranjera directa y no que tome deuda. La inversión, cuando llega, viene con un horizonte de tiempo a largo plazo, no te cobra intereses, genera base imponible para tributos, empleo y crecimiento genuino en forma directa e indirecta. Si tomás deuda, en los primeros meses te sacan intereses, y a cortísimo plazo devolvés el capital. Tenés que tener un proyecto muy rentable para que sea negocio para el país.  

En la Argentina, la inversión extranjera directa suma U$S 69.170 millones, en todos estos años hemos trabajado fuertemente para expulsar a esta inversión. Deberíamos trabajar para, como mínimo, duplicarla, y romper la tendencia errónea de expulsar capitales.

Financiar el déficit fiscal vía la magia de imprimir billetes, tomar deuda interna o externa no ha dado resultado.

Si miramos el endeudamiento de Argentina en el tiempo, observamos que los que tomaron deuda malgastaron el dinero, ya que no realizaron un uso eficiente del dinero que recibieron.

Según un estudio del BIS, que es el Banco internacional de Pagos, y en cuyos casos las cifras difieren de algunos datos locales, mostramos estas comparaciones:

En el año 2001 el PBI de Argentina era de U$S 292.000 millones, y la deuda del Estado era de U$S 144.720 millones.

En el año 2007 el PBI de Argentina era de U$S 285.000 millones y la deuda del Estado era U$S 205.560 millones

En el año 2019 el PBI de Argentina es de U$S 361.000 millones y la deuda del Estado es U$S 341.160 millones (incluye deuda intraestado más pendiente de renegociación).


Desde el año 2001 a la fecha el PBI subió el 23,6%, mientras que la deuda del Estado subió el 135,7%.

Argentina no supo, en las últimas décadas, administrar el dinero público, no logró armonizar negocios que le permitan exportar al mundo, tecnificarse en el mercado interno, crecer, generar más empelo y aumentar el bienestar de la población.

Todos los gobiernos desde 2001 a la fecha, según estos datos estadísticos equivocaron el camino, tuvimos años de bonanza, pero la pésima administración hizo que no fueran sustentables. Tan culpable es el gobierno que no logró la bonanza económica, como aquel que la tuvo y la dilapidó.

Es probable que, si seguimos mirando para atrás en el tiempo, encontremos gobiernos que también hayan equivocado el camino.

 
Conclusión

Si Argentina no logra revertir el estancamiento y la inflación, el resultado es una sociedad con mayor desempleo, pobreza e indigencia.

Para revertir este escenario se necesita crecer en inversión y exportaciones.

Necesitamos que el PBI crezca para generar más empleo y sacar a la población de la pobreza e indigencia.

Si el gobernó continúa apostando por financiar el déficit vía emisión monetaria, endeudamiento y crecer vía consumo ingresaremos en un círculo vicioso de déficit fiscal, emisión, inflación, aumento de la tasa de interés y devaluación.

Los agentes económicos seguirán ganando dinero ya que seguirán este patrón y multiplicarán ingresos valiéndose de las reglas del mercado. Sin embargo, los más pobres no podrán salir de su estado de alta necesidad, es más se transformarán en indigentes.  

Ganarán dinero los más informados y preparados, mientras que los menos informados pasarán a engrosar el porcentaje de pobres del país.

Esta crisis nos dejará más pobres e indigentes, el gobierno debe elegir entre un cambio estructural que nos permita a futuro tener equilibrio fiscal, no emitir, volver a tener moneda, aumentar el PBI, más empleo y menos pobreza, o bien elegir el camino de tener déficit, perder la posibilidad de tener moneda, seguir con estancamiento e inflación, y una sociedad muy desigualitaria.

Hoy elije el gobierno qué camino tomar, en el 2021 y 2023 se expresará el pueblo. Cada uno elije si se queda a pelearla o se va a vivir a países en donde todas estas discusiones ya están saldadas. 


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