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La Reserva Federal alienta al agro argentino

La Reserva Federal de Kansas sostiene que el desafío principal de la agricultura mundial frente al cambio climático y la carencia de agua, no reside en el aumento de la temperatura en la atmósfera, o en la sequia crónica de China, Australia y Medio Oriente, sino en la insuficiencia de la inversión en investigación y desarrollo científico y tecnológico (I&D), destinada a elevar los rendimientos agrícolas, mientras se adapta al nuevo contexto global.

Agrega que el desafío se intensifica porque las tasas de rendimiento que se necesitan están muy por encima del nivel histórico de los últimos 50 años, en el transcurso de la “revolución verde”. Además, las nuevas tasas deben reducir el daño provocado por los efectos destructivos de la tecnología de la “revolución verde” (pesticidas, nutrientes polucionados, exceso de energía).

La agricultura global se desarrolla en 1.500 millones de hectáreas en este momento; y necesita duplicar la producción agroalimentaria en 2050, sin aumentar para hacerlo la superficie productiva.

FAO / OCDE señala que la expansión urbana le restará 130 millones de hectáreas en 15 años a la producción agrícola, lo que obliga a aumentar entonces en 100 millones de hectáreas la superficie sembrada.

Duplicar la producción mundial en 2050 exige rendimientos agrícolas que crezcan 1.2 % /2% por año; y la tendencia histórica a partir de la década del 60’ muestra rendimientos nítidamente declinantes (+ 2.5%/3% por año en 1965, y ahora han caído a 1.2% anual). Esto implica que van a estar en 2020 muy por debajo del nivel histórico, y por lo tanto por detrás del aumento de la demanda.

De ahí que para compensar la baja tasa de rendimientos agrícolas, se haya ampliado sistemáticamente la superficie sembrada, descubriendo “nuevas fronteras agrícolas”. En ese periodo, el área sembrada ha crecido 10 millones de hectáreas anuales, destinadas ante todo a la producción de maíz, soja, y trigo.

Los productores agrícolas no pretenden aumentar la tasa de rendimiento, sino el nivel de ganancias, el retorno sobre el capital invertido. Esto hace que sea el costo de los insumos el que determine la tecnología utilizada. Por eso los rendimientos agrícolas dejan de aumentar cuando el costo de los insumos no justifica su elevación, debido a que, a partir de un momento determinado, la tasa de retorno tiende a disminuir a medida que se aumenta la utilización de esos insumos.

La Reserva Federal estima que ese punto de inflexión se habría alcanzado en la producción de maíz en la “zona núcleo” de Iowa y Nebraska, y también en la de arroz en el Norte de China. Si la Argentina, dice la Reserva Federal, eleva sus rendimientos del nivel actual de 59%/68% de su potencial y lo lleva a 80%, esto equivale a un aumento de 7.4 millones de toneladas de soja y de 9.2 millones de toneladas de maíz, con una expansión de 9% en las exportaciones.

Para la Argentina, el país de la “siembra directa”, esta conclusión de la Reserva Federal es un mensaje explicito dirigido a su sector agroalimentario, que es el más innovador del mundo junto con el de EE.UU


 

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