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La hacienda pierde contra la inflación

En los últimos cuatro meses, desde el momento en el que se limitaron las exportaciones de carne vacuna, el novillo (promedio general) mantuvo las cotizaciones, por lo que cayó un 12 por ciento en términos reales.

El novillito (350 a 390 kilos), cuyos valores nominales subieron un dos por ciento, retrocedió un 10 por ciento en términos reales, mientras que la vaca gorda perdió cinco por ciento y la vaca conserva buena, con la suba de las últimas semanas recuperó el precio real de mayo último.

El ternero de invernada, cuyo precio ha subido recientemente ocho por ciento, cayó sólo cuatro por ciento, en términos reales, en 120 días.

El precio del novillo Hilton ha subido dos por ciento desde mayo, por lo que reporta una baja del 10 por ciento en términos reales.

Hay entre un 20 y 25 por ciento menos de hacienda encerrada en los feedlots, y la mayoría de los operadores –al igual que el año pasado– piensa que a causa de la seca inicial (que afectó a la recría) y del menor volumen de hacienda encerrada en los corrales en los meses de octubre-noviembre, la oferta de hacienda se redujo y los precios del ganado podrían recuperar parte del terreno perdido en términos reales.

La incertidumbre electoral, que casi siempre produce algún tipo de retracción de las ventas de ganado, y la posibilidad de que se produzca una devaluación (moderada) poselecciones, podría reducir la oferta y afirmar los valores de la hacienda en el último trimestre del año.

GASTOS

Una incógnita -entre otras– es cómo se presentarán las lluvias esta primavera.

Los precios FOB mejorados de las exportaciones Hilton y de la vaca a China (y a otros mercados), compensan parcialmente la restricción de las exportaciones.

Si multiplicamos el precio de la carne vacuna al mostrador por el consumo per capita, o sea el gasto de los consumidores en carne vacuna, para el mes de septiembre de los años 2007-2020, observamos que el gasto actual en términos reales se ubica un 14 por ciento por encima del período mencionado.

Además de estar 20 por ciento por arriba de septiembre del año pasado.

El consumo por habitante actual, unos 55 kilos, se ubica sólo un 10 por ciento por debajo de la ingesta promedio –siempre para el mes de septiembre– de los años 2007-2020; mientras que el precio actual de la carne al mostrador resulta un 25 por ciento más alto que el promedio para el mes de septiembre de dicho período analizado.

En los últimos 12 meses se observa un marcado incremento en los precios al mostrador -18 por ciento en términos reales–, combinado con un aumento en el consumo, forzado por la restricción a las exportaciones.

El gasto en carne vacuna actual resulta a moneda constante el cuarto más alto de la serie, sólo superado por muy poco margen por el gasto de los años 2011, 2014 y 2015.

En 2018 y 2019 se observa una fuerte caída en este gasto, con una recuperación en 2020 y durante el presente año.

Los precios corrientes de la carne al mostrador han comenzado a mostrar caídas (muy modestas) en julio y agosto, pero luego de subir un seis por ciento en mayo y un ocho por ciento en junio.

Estas bajas guardan relación tanto con la restricción de las exportaciones como con la caída del poder adquisitivo de la población.

 

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