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En China, el cerdo cae y la carne bovina no tiene techo

Mientras en el gigante asiático, en los últimos tres años, se redujo y se encareció la producción de cerdo, el consumo de carne vacuna se afirmó, pero todavía es un quinto de la porcina.

Desde principios de año, el precio de la carne de cerdo en China ha caído un 56 por ciento. La recuperación de la producción local, basada en megacriaderos de un tamaño como nunca se vio en el mundo, y alentada por el gobierno, no es la única razón de este aumento en la oferta.

La baja de precios tuvo tal magnitud que hizo desaparecer las utilidades en la cría y en el engorde. Así, miles de productores liquidan planteles, porque la relación capón/maíz perforó los pisos históricos (cinco a uno), y porque hay muchos que venden sus animales anticipándose al avance de la nueva cepa de la fiebre porcina africana.

Para el año que viene, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) acaba de pronosticar que la producción caerá un 14 por ciento en el gigante asiático, con una oferta doméstica que bajará en 6,5 millones de toneladas.

Del lado de la demanda, el consumo que hace cuatro años era de 54 millones de toneladas, el año próximo se reducirá a 46,5 millones.

Lo que los analistas destacan es que, en los últimos tres años, al mismo tiempo en que se redujo y encareció la producción de cerdo, se afirmó el consumo de carne bovina.

VACA DEMANDADA

China consume 10,3 millones de toneladas de carne bovina, de las cuales 10 millones son de producción local y 3,3 millones se importan.

De la mano del crecimiento económico, de la occidentalización de los hábitos, y de la urbanización de grandes masas poblacionales, el consumo per capita de carne vacuna, que hoy es de menos de la quinta parte que el de cerdo, no hace otra cosa más que crecer.

Una clave es que China no tiene ventajas comparativas ni competitivas para producir carne vacuna. Por eso, el aumento del consumo, que se está diversificando y sofisticando debe provenir de la importación.

En los últimos meses, a la par de la caída de las importaciones de carne de cerdo, la vacuna subió. En agosto último, China importó 196 mil toneladas, un nueve por ciento más que en igual mes del año pasado. Brasil proveyó el 40 por ciento; Argentina, el 16 por ciento; Uruguay, el 13 por ciento; Nueva Zelanda, el 12 por ciento; Estados Unidos, el ocho por ciento; y Australia, el cinco por ciento.

Por ello, el precio de importación de la carne congelada está 20 por ciento más alto que un año atrás.

En China se consumen solo 7,4 kilos de carne vacuna por habitante por año, contra 38 kilos de cerdo. Significa que el terreno para crecer es enorme y que lo mejor está por venir: el mercado chino tiene un potencial extraordinario para la colocación de cortes especiales de alto precio.

El notable avance de las carnes de Estados Unidos en los últimos meses, con precios mucho más altos que sus competidores, estaría mostrando que el nicho para cortes de calidad se está transformando en una formidable oportunidad.

Corea, Japón, Singapur y Taiwán, por ejemplo, comenzaron hace décadas comprando carne manufactura o trimmings, para convertirse luego en extraordinarios mercados para los cortes finos de alto precio (lomo, bifes, ojo de bife). China recién está empezando.
 

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