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La "Santísima Trinidad"

De acuerdo al Libro Blanco del Teletrabajo, en 2017, apenas el 3% de las empresas había implementado en la Argentina esta modalidad laboral, que alcanzaba a menos del 10% de los empleados del sector privado. Sin embargo, la expansión del Covid-19 apuró la transición y, en pocos días, muchas compañías se vieron en la obligación de improvisar un cambio radical en su cultura corporativa.

No es fácil: la "Santísima Trinidad" del teletrabajo requiere acceso a equipamiento, conectividad y, sobre todo, contar con la apertura suficiente para incorporar nuevas rutinas y hábitos laborales.

Sin ir más lejos, según el informe Los ecosistemas de emprendimiento de América latina y el Caribe frente al Covid-19, presentado por el Programa de Desarrollo Emprendedor de la Universidad Nacional de General Sarmiento (Prodem-UNGS) y el Banco Interamericano de Dearrollo (BID), solo el 37% de los emprendimientos y firmas jóvenes de la región eligió adoptar el trabajo a distancia en los últimos meses.

¿Los principales obstáculos? La organización de las tareas y los sistemas que no están pensados para el home office, las dificultades para acceder a Internet de alta calidad y las situaciones particulares de cada hogar que dificulten la concentración.

Las firmas tecnológicas son, quizá, las que llevan la delantera en el uso de esta modalidad. "Se puede trabajar en planes conjuntos en donde la voz de las empresas sea más escuchada, y las pymes puedan adoptar las mejores prácticas adaptadas a sus necesidades. En esto las empresas de tecnología ya tienen un camino recorrido", sostienen Lionel Fernández, Country Manager de Stefanini Argentina, y Cristina Rubio Arvilla, Head de HR para la firma para América latina.

Stefanini, una empresa de origen brasileño que ofrece servicios de IT y tiene presencia en 42 países, cuenta con una política de teletrabajo regional, cuyo modelo puede servir de ayuda para otras pymes que busquen iniciarse en esta modalidad. “Smart Home Working es un programa de trabajo remoto que tiene tres modalidades: flex, parcial y full. Dependiendo de la necesidad de nuestros clientes y de nuestros servicios, se determina cuál es la modalidad más adecuada para implementar”, comparten los directivos.

Si bien el diseño y la estructura es igual para todos los mercados, tiene adaptaciones de acuerdo a las leyes de cada plaza. "A nivel normativo, la mayoría de los países empezaron a discutir esto formalmente a partir de la pandemia; antes no era un tema tan importante en las agendas de los países, y no cruzaba del ámbito privado", agregan.

Sobre el proyecto de ley que se debate en la Argentina, y que tiene varios puntos objetados por representantes del sector pyme, Fernández y Rubio Arvilla consideran que hay que tener mucho cuidado en lo que plantea el texto unificado sobre el derecho a la desconexión digital, ya que se deben poner algunas premisas y definir a qué se refiere puntualmente a este derecho, debido a que existen servicios, puntualmente hablando del sector de tecnología, en los que no se puede dejar tan taxativa la delimitación, ya que se deben cumplir horarios en la atención al cliente.

“También, en relación a los costos de ART, ya que se entiende que el colaborador estará en su casa y no podemos establecer un costo adicional individualizado por persona; las ARTs deberían establecer algún plan ‘Teletrabajo’ que abarque toda la población que se encuentra en esta modalidad tanto parcial como total. Y otro punto importante es la necesidad de establecer diferencias en la ley en relación al tamaño de las empresas, determinar rangos y así las obligaciones que debe cumplir la empresa”, sostienen.

De todas formas, no hay dudas de que las pymes enfrentan un gran reto, vinculado a cómo llevarán adelante el desarrollo de su cultura organizacional en esta nueva etapa. Porque, como sentenció recientemente Vicente Donato, presidente de la Fundación Observatorio Pyme (FOP), “la perspectiva a mediano plazo es ‘teletrabajo o muerte’; va a haber un reseteo de la producción y va haber mayor desigualdad entre quienes puedan adoptar nuevas tecnologías y teletrabajo, y quienes no”. Quizá, se trate de retomar -y repensar- aquel ensayo de Umberto Eco de 1964, Apocalípticos e Integrados y analizar cómo pueden pararse hoy las pymes frente a la nueva normalidad. Porque ahora, más que nunca, es necesario poder dar el salto.

Fuente: cronista.com

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