El Mundo y los Negocios

NOS AUSPICIAN

Cuarentena y problemas de liquidez

La cuarentena puso en jaque la liquidez de las empresas. Las más afortunadas, que tenían dólares atesorados, salieron al mercado a venderlos para hacerse de los pesos y afrontar gastos corrientes. Vale aquí una aclaración sumamente importante: se pueden vender dólares a través del banco a 64 – 65 pesos, o en el mercado de capitales a 87.5, mediante la compra y venta de bonos en simultáneo sin riesgos, el llamado dólar MEP.

Pero no todas las empresas, sobre todos las Pymes tienen reservas. ¿Qué pueden hacer para conseguir financiamiento?

Como primera medida, pueden acudir a su banco de confianza y solicitar aumento del descubierto de su cuenta corriente. El problema es que no todos los bancos ofrecen esto y los que lo hacen no lo disponen para cualquier firma. Por supuesto, también pueden solicitar préstamos tradicionales donde tasas, montos y plazos dependerán de la calificación crediticia de cada Pyme. Por último, podrían acudir a los tan resonados créditos al 24% que la semana pasada salieron por decreto del presidente. Aquí surge un dilema: la empresa, que no generó ni generará ingresos durante meses por el freno en la actividad económica, tiene que endeudarse al 24% para pagar sueldos. Recordemos que para paliar las consecuencias del freno de la economía, el Banco Central liberó cerca de $350.000 millones a las entidades financieras para que den estos créditos. El monto máximo en teoría es el 100% de la masa salarial y están dirigido a micro y pequeñas y medianas empresas. Las empresas que ya son clientes de un banco y tienen calificación crediticia aprobada no encontrarían demasiados inconvenientes en obtenerlos. El problema lo tienen las aquellas que no presentaron carpeta: ¿cómo hacen llegar la documentación? Parece un tema menor, pero no lo es. Prácticamente no hay bancos que tengan este servicio on line a través del homebanking aún. También hay cierta resistencia por parte de entidades privados de capitales extranjeros a otorgar estos créditos, no así en los nacionales, provinciales o municipales.

Afortunadamente, las empresas, grandes o chicas pueden acudir al mercado de capitales y encontrar soluciones a medida. Entre las alternativas más interesantes encontramos:

1. Cauciones bursátiles: son una especie de plazo fijo, pero más cortas, las de 1, 7, 14, 30 días son las que más se operan, aunque en la teoría pueden alcanzar 180 días. Son operaciones garantizadas por el mercado: en una caución intervienen dos partes, el inversor, que coloca el dinero a cambio de recibir un interés y el tomador, quien necesita hacerse de dinero. Este último se hace de efectivo hoy y al vencimiento de la caución devolverá capital más intereses. El mercado le exige el depósito de activos líquidos como garantías, que generalmente son bonos. Llegado el vencimiento, si el tomador no paga, el mercado automáticamente ejecuta las garantías, de manera que el inversor tiene garantizado el cobro de capital más intereses. Las tasas surgen de la oferta y demanda diaria. En las últimas semanas se observó un exceso de oferta de pesos (sobre todo cuando el BCRA limitó a los bancos a invertir en Leliqs justamente para que presten a empresas) que provocó una brusca caída de las tasas de cauciones, encontrándose ahora entre 7 y 10% las cortas y en 20% las largas. Para quien necesite liquidez inmediata constituyen una buena herramienta, segura y barata de cortísimo plazo. Está pensado para quien necesite tapar baches hoy, sabiendo que en días le entra efectivo.

 
2. Descuento de cheque pago diferido o pagaré bursátil: la empresa va al mercado formal a descontar el cheque o pagaré a una tasa que surge de la negociación entre las partes. Los CPD se pueden negociar en tres segmentos: Garantizado (patrocinado por una empresa que pide autorización para negociarlos), Avalado por una Sociedad Garantía Recíproca (SGR) o no garantizados. Lógicamente, la tasa de un no garantizado será más alta que uno avalado porque la garantía de este último es el fondo de riesgo de la SGR. Aquí tenemos un nuevo problema: ¿cómo hacemos llegar el cheque? El cheque electrónico o echeq es una solución. Dado el contexto, al ser totalmente digital se puede enviar al mercado para su negociación de manera rápida. Más allá de eso es una herramienta que simplifica la operatoria de emisión, endoso, negociación, reduciendo tiempos y costos operativos. Nacieron como una solución a la cantidad de cheques que se rechazaban por estar mal confeccionados.

 
Cuando hablamos en pesos, la diferencia entre cheque y pagaré es el plazo de emisión (al momento de emitirse los CPD deben ser menores al año, mientras que los pagarés bursátiles mayores a los 365 días). Sin embargo, en dólares sólo existen los pagarés, que son dólar linked pero hoy no son atractivos por estar atados al dólar oficial BCRA 3500. La tasa que pagan no logra compensar la brecha entre el oficial y el MEP.

3. Negociar factura electrónica: la empresa, micro, pequeña o mediana, emite una factura que puede ser negociada en el mercado, logrando hacerse de efectivo rápidamente, a bajos costos. Además, la FCE tiene otros beneficios:  no paga impuesto a los débitos y créditos y no tiene fecha cierta de pago. Al negociar la factura, la MiPyME ya no va a tener deuda contingente, con lo cual mejora también su balance.

 
A continuación, les dejamos un resumen de las tasas de mercado de los distintos instrumentos:

Informes anteriores