Informe de Economía y Negocios

NOS AUSPICIAN

Orden y crecimiento

La Argentina necesita ordenar sus cuentas públicas para terminar con el flagelo de la inflación y la deuda pública. Por otro lado, necesita crecer con políticas públicas que aliente inversión y exportaciones. El año 2019 será una transición, hay que pensar de 2020 en adelante.

Terminamos el año 2018 y la escena económica es dominada por el riesgo país, que es la diferencia que surge de lo que rinde un bono en Argentina, y uno de igual cantidad de años en Estados Unidos. Es la sobretasa que debemos pagar por el riesgo de tener un bono argentino en cartera.

Este riesgo es la consecuencia de la historia argentina, sumada a la coyuntura que vivimos.

Nuestro país es proclive a tener alto riesgo país porque su pasado lo condena, en el año 2002 declaró la cesación de pagos de la deuda en una cesión del congreso nacional con el aplauso de la mayoría de los legisladores, dicha foto pesa en el recuerdo de nuestros acreedores, de allí la mayor tasa que debemos pagar a la hora de colocar un bono.

La Argentina es un país que soslaya tener un resultado fiscal positivo. Los políticos, la población, los medios de comunicación, creen que la inflación y el no pago de la deuda nacen de un repollo. Lamentablemente tengo que decirle que esto es falso, la inflación y la deuda nacen del excesivo déficit fiscal que tiene nuestra economía, que en muchos casos se financiaron vía emisión monetaria y trajeron consigo crisis inflacionarias, y en otros casos se financió con deuda, lo que implicó cesación de pagos, pobreza y depresión económica.

La coyuntura política trajo consigo la posibilidad de reeditar el clásico político de los últimos años, Mauricio versus Cristina, casi un comic de los años 50, el bueno y el malo, cuando en verdad los dos son malos, Cristina nos trajo a esta crisis y Mauricio no supo cómo sacarnos de la crisis. Ambos buscan potenciarse, pero se perjudican a sí mismos. En la medida que Cristina crezca en las encuestas, el mundo dejará de financiar a Argentina por una sola razón, cuando estuvo en el poder no pago de la deuda. Mientras Cristina crezca en las encuestas, a Mauricio la economía se le hará cuesta arriba. En el escenario de polarización se perjudican los dos, sólo salimos de la trampa si aparece un tercero, o declinan sus postulaciones dándole la posibilidad a otro candidato de su mismo equipo.

La historia, el presente económico y los actores políticos hacen que la Argentina no sea el mejor lugar para invertir o financiar proyectos en el mundo. Esto hace que la preocupación por el futuro inmediato invite a muchos a bajar exposición en nuestros activos financieros. Eso generó que los bonos pierdan valor, y hoy muestren rendimientos del 14,0% en dólares como es el caso del bono con descuento conocido como DICA o el Bono previsional conocido como PR15 que rinde el 72% anual  

Las acciones no están al margen de estos problemas, el 31 de diciembre le índice merval medido en dólares valía U$S 898, hoy su cotización se ubica en U$S 778, en 3 años bajó el 13,4% en dólares. Lo que no les conté es que en enero de este año el merval cotizaba en U$S 1.800, una caída estrepitosa que se refleja en el ánimo de los argentinos.

Todos los argentinos que invirtieron en activos financieros perdieron dinero en los últimos 3 años. Los que compraron una propiedad en pozo y la sacan a la venta en esta coyuntura, tendrán como mínimo una ganancia del 20% en dólares. Otra vez en Argentina el ladrillo le gana a la renta financiera.

El año 2018 termina con una deflación de los precios en dólares, producto de una fuerte suba del tipo de cambio y una recesión que hizo subir menos a los precios internos.

Para el año 2019 vemos el caso inverso, no observamos una suba del tipo de cambio que supere el incremento de precios en la economía. El gobierno volvió al viejo libreto de disciplinar los precios con la suba de la tasa de interés, y de esta forma contener la suba del tipo de cambio. Lamentablemente, no bajó los tributos a la exportación, con lo cual dejo un país poco competitivo, lo que en algún momento lo obligará a un nuevo ajuste, pero eso no se verá a corto plazo.

En el año 2019 veremos inflación en pesos y en dólares, para calmar a las economías urbanas se retrasará el tipo de cambio. Esto traería algo más de calma en los asalariados, y una economía que a partir del segundo trimestre comenzaría a estabilizarse.

El año 2019 es electoral, no es el mejor año para realizar cambios estructurales, no se trataría la reforma laboral y previsional, está llamado a ser un año sabático, los cambios vendrán en el año 2020, cuando sepamos qué presidente nos guiará durante 4 años, qué pretende de nuestra economía, si quiere una economía cerrada o abierta, si cree que la inflación y la deuda nacen de un repollo, o es el resultado del desequilibrio de ingresos y egresos de las cuentas públicas.

No todo será el balance del Estado, necesitamos políticas públicas para que el país y los emprendedores que hacen a la economía nacional puedan tener un crecimiento sustentable. No tenemos planificación y necesitamos un plan productivo para salir de la crisis, no alcanza solo con saber que los ingresos deben ser superiores a los egresos, es una condición necesaria pero no suficiente. La única salida es orden y crecimiento.  

 
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