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Me gusta el campo

27Jul

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27/07/2026 - MARIANELA DE EMILIO

Fertilizantes y competitividad agrícola



La producción agrícola de cada país depende de sus recursos naturales y nivel tecnológico aplicado a los sistemas productivos. Las diferencias de recursos naturales, principalmente por calidad de suelo, se traslada a necesidad de mayor o menor uso de fertilizantes. Argentina, Brasil y Estados Unidos, los tres grandes agricultores de América, muestran con claridad estas diferencias, que influyen en su competitividad agrícola.

Evolución del consumo de nutrientes y dependencia de abastecimiento  

Los siguientes gráficos muestran la evolución del consumo nacional de nutrientes, principalmente nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), en Argentina se agrega azufre (S) y otros (microelementos). Se observa como Argentina aumentó el consumo de un total de 3 millones de toneladas de nutrientes por año a más de 5 en las últimas dos décadas, lo que se explica no solo por mayor área de siembra sino por aumento de área con cereales, que requieren más fertilizante. En Brasil, país que siembra casi tres veces la superficie de Argentina con suelos más pobres, muestra una gran necesidad de potasio, y, sumando los tres principales nutrientes del agro, aumentó el consumo de 10 a 22 millones de toneladas. Estados Unidos muestra estabilidad en el consumo, con algunos recortes debidos a crisis económicas y climáticas, pero, con una superficie de siembra casi cuatro veces mayor a la de Argentina, sostiene un consumo de aproximadamente 20 millones de toneladas, con fuerte protagonismo de nitrógeno.



                                                                                                                                                                                              Fuente: Elaboración propia en base a datos de Fertilizar.org.ar; CONAB y USDA

Los nutrientes consumidos en sus diferentes formulaciones de fertilizantes, provienen de la producción local de cada país y de importaciones de diversos orígenes.

El país más dependiente de importaciones es Brasil, ya que menos del 10 % de los fertilizantes usados por la producción agrícola son de producción local, es decir que más del 90 % proviene de importaciones. La baja aptitud agrícola de los suelos brasileros y la alta dependencia de importación de fertilizantes, pone a Brasil en una gran vulnerabilidad, que crece en la medida que el origen de importantes proporciones de sus importaciones es de zonas actualmente en conflictos bélicos, como Medio Oriente.

Estados Unidos, el segundo mayor consumidor de nutrientes, tiene alto nivel de autoabastecimiento de fósforo, más del 90 %, en nitrógeno se abastece en aproximadamente 70 %, pero depende de importaciones de potasio en más del 90 % de su consumo. La producción agrícola estadounidense muestra un nivel de vulnerabilidad intermedio por importación de fertilizantes, pero su enorme nivel productivo hace que, frente a riesgos de abastecimiento de estos insumos, los rendimientos potenciales se vean fuertemente amenazados.

Argentina se autoabastece en más de 40 % de fertilizantes, dependiendo en más del 50 % de importaciones. La producción local permite atravesar períodos cortos de desabastecimiento del mercado internacional, como ocurrió entre marzo y mayo de este año por el conflicto en Medio Oriente. Pero, si la continuidad del conflicto recorta las importaciones, podría verse comprometida la fertilización y por tanto los rendimientos de los cultivos de verano.

Consumo de nutrientes por hectárea, productividad y suelos

Considerando la sumatoria de superficie implantada con cultivos extensivos en los tres países, se obtiene el consumo por hectárea de los principales nutrientes, para visualizar las diferencias entre Argentina, Brasil y Estados Unidos.


                                                                                                                                                                                             Fuente: Elaboración propia en base a datos de Fertilizar.org.ar, CONAB y USDA

Argentina y Estados Unidos, países con suelos de alta aptitud agrícola, muestran diferencias en el consumo por hectárea debido a sus tecnologías predominantes, ligadas principalmente a su capacidad de inversión. Mientras Argentina sostiene niveles de fertilización básicos para lograr rendimientos promedio, Estados Unidos aplica volúmenes mucho más altos, logrando rendimientos nacionales muy superiores a los de Argentina, esto se observa principalmente en maíz y otros cereales. Se observa que los últimos años Argentina ha elevado sus niveles de fertilización, pasando de un rango de 90-110 kilos por hectárea a más de 120, mientras Estados Unidos sostiene un consumo de 150-160 kilos de nutrientes por hectárea por año. Brasil muestra una gran diferencia con los otros dos, evolucionando de 230 a más de 260 kilos de nutrientes por hectárea por año, más del doble que Argentina y 60% más que Estados Unidos, lo que responde a sus elevados niveles de productividad sobre suelos con baja aptitud agrícola. Así, los consumos de fertilizantes se relacionan tanto al nivel productivo como a la calidad del recurso natural suelo de cada país.    

Proporción de fertilizantes sobre costos operativos

Dado que soja y maíz son los cultivos con mayor extensión de superficie en Argentina, Brasil y Estados Unidos, interesa conocer que proporción del costo operativo total (siembra, cosecha y comercialización) corresponde a fertilizantes. Los datos provienen de las últimas campañas.


                                                                                                                                                                                                                 Fuente: Elaboración propia en base a datos de la BCR, CONAB y USDA

En Argentina se observa el menor protagonismo de fertilizantes, tanto en soja como en maíz, comparado con los otros dos. Brasil muestra el mayor impacto con más de un tercio del costo en soja y 40 % en maíz. Estados Unidos se ubica en un punto intermedio entre Argentina y Brasil para soja, y se asemeja a Brasil en maíz, hay que recordar el alto consumo de fertilizantes por grandes rendimientos del maíz estadounidense. El mayor protagonismo del costo de fertilizantes en Brasil y Estados Unidos suma incertidumbre ante un aumento de precios de estos insumos, por su mayor impacto sobre los costos totales. 

Conclusiones: La competitividad de un país no depende solo de las toneladas cosechadas, sino del costo que requiere producirlas. El mayor volumen de fertilizantes consumidos, la alta dependencia de la importación y el impacto del fertilizante en el costo total, vulnera la competitividad estructural de un país y el mercado lo traduce en suba de precios.

Marianela De Emilio

  Ing. Agr. Msc. Agro negocios

  deemilio.marianela@inta.gob.ar

   INTA CIEP

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