25Jun
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25/06/2026 - MARIANELA DE EMILIO
Ganadería en Argentina
La ganadería en Argentina presenta señales
aparentemente contradictorias. Mientras la producción y el stock bovino
continúan en retroceso, los precios de la hacienda en pie, las perspectivas de
las exportaciones y la disponibilidad de financiamiento vuelven a posicionar al
sector como una alternativa atractiva de inversión. Este escenario plantea un
interrogante central: ¿están dadas las condiciones para iniciar un nuevo ciclo
de expansión ganadera basado en el agregado de valor y el crecimiento de la
producción?
¿Cómo evoluciona el
mercado ganadero local?
Argentina proyecta una caída de la producción de carne bovina por tercer año consecutivo, pasando de 3,1 a 2,9 millones de toneladas de carne de res con hueso. Esta disminución es consecuencia de un proceso de reducción del stock bovino nacional. Las proyecciones del USDA para 2026 anticipan una recuperación del stock respecto a 2025. Sin embargo, dichas estimaciones difieren de las proyecciones locales, que ubican el stock nacional por debajo de 51 millones de cabezas.
Fuente: Elaboración
propia en base a datos de SAGyP y USDA
Así como la disponibilidad de hacienda y la producción de
carne se reducen, los precios del ganado en pie muestran una marcada
recuperación. Se destacan las subas del ternero, que superan a las del novillo
y novillito, reflejando la menor oferta de animales de reposición.
Durante el primer semestre del 2026 el precio del ternero se aproximó a los U$S 5/kg vivo, alcanzando el mayor poder de compra de los últimos años. En los gráficos puede verse la evolución de precios del ternero, novillito y novillo (gráfico A) y los kilos de ternero necesarios para comprar una hectárea de campo de cría en Corrientes, una hembra (vientre) o un toro (gráfico B). La relación de intercambio del ternero se duplicó respecto de cinco años atrás, es decir, hoy se requiere la mitad de los kilos de ternero para adquirir una hectárea de campo de cría, un vientre o un toro. Esta mejora en los términos de intercambio incrementa el atractivo de las inversiones en establecimientos de cría.
Fuente: Lic. Mariana
Calvi – Investigadora en agro economía de INTA
En consecuencia, el mercado ganadero atraviesa una etapa de contracción
productiva, pero al mismo tiempo genera señales económicas que podrían
incentivar un nuevo proceso de inversión y recomposición de stock nacional.
Sin embargo, los precios del ganado en pie para consumo, novillo y novillito, desaceleraron las subas por menor consumo local, y esto disminuyó la capacidad de compra del ternero y novillito, quitando competitividad a las actividades de recría e invernada respectivamente. El gráfico muestra que se requiere 1,3 kilos de novillito para comprar un kilo de ternero, y 1,2 kilos de novillo para comprar 1 kilo de novillito, relaciones que disminuyen márgenes y exigen mayor eficiencia en la gestión de costos.
Fuente: Lic.
Mariana Calvi – Investigadora en agro economía de INTA
Dado el gran protagonismo del costo del ternero en recría e
invernada, los márgenes de estas actividades se vieron seriamente
comprometidos, mientras que planteos de ciclo completo lograron márgenes
semejantes a la cría, al integrar todas las etapas productivas[1].
¿Dónde va
la carne bovina argentina?
El consumo local de carne bovina decrece al mismo ritmo que la producción los últimos años. Puede verse que la producción y el consumo aparente de carne de res con hueso fueron recortados en 400 mil toneladas desde 2023 hasta las proyecciones 2026.
Fuente: Elaboración
propia en base a datos de SAGyP
Es importante aclarar que el consumo aparente de carnes por persona por año se ha sostenido por encima de 110 kg/cápita, con alta sustitución de carne bovina por carne porcina y aviar.
Por otro lado, las exportaciones se han sostenido en volumen
los últimos años, y se proyecta un aumento en el presente 2026, según el ritmo
de ventas al exterior hasta mayo 2026. Puede decirse que el principal destino
de la carne bovina argentina sigue siendo el consumo local, pero la exportación
avanza y suma protagonismo.
Cuando se contabilizan tanto carnes como subproductos
bovinos exportados, puede verse el crecimiento y cambios en este mercado durante
la última década. En los gráficos A y B se observa el notable crecimiento en
toneladas exportadas y dólares ingresados al país por exportaciones de
productos bovino.
Es importante resaltar algunos cambios en las proporciones de productos exportados, principalmente el protagonismo de las carnes frescas y congeladas, que en 2016 representaban 18 % y 24 % respectivamente del total, y en 2025 pasaron a representar 11 % las carnes frescas y 38 % las congeladas respecto al total de toneladas exportadas (gráfico A). En cuanto al ingreso de divisas, las carnes frescas explicaban 31 % del total y las congeladas 21 % en 2016, mientras en 2025 los dólares ingresados por exportaciones de carnes frescas representaron 28 % y de las congeladas más del 48 %.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de SAGyP
La diferente composición de tipos de carnes en el total de exportaciones está ligado al destino de estas. Más de la mitad de las divisas que ingresan al país por productos bovinos, provienen de la Unión Europea, China, Hong Kong e Israel, pero, mientras China compra principalmente carnes congeladas, el resto de los destinos compra mayor volumen de carnes frescas.
Fuente: Elaboración
propia en base a datos de SAGyP
El gráfico muestra como China sumo protagonismo la última
década, pasando de representar 16 % de las divisas ingresadas por productos
bovinos en 2016 a 43 % en 2025. Puede decirse que el crecimiento de
exportaciones se vio fuertemente traccionado por China, abarcando gran
proporción de la expansión de las exportaciones. Esto se traduce en mayor vulnerabilidad
para Argentina ante shocks externos, en este caso de China y refuerza la
necesidad de profundizar la diversificación de destinos de exportación.
¿Hay incentivos para la ganadería argentina?
El incremento de los precios locales de la hacienda en pie y
las perspectivas de crecimiento de las exportaciones han vuelto a posicionar a
la ganadería como un destino atractivo para nuevas inversiones.
Asimismo, la disponibilidad de líneas de financiamiento para
inversiones de mediana escala, como el RIMI, genera oportunidades
particularmente favorables para el sector, incentivando proyectos de expansión
o de reingreso a la actividad.
Por otra parte, los elevados volúmenes de granos pendientes
de comercialización, junto con las expectativas de una buena campaña 2026/27,
constituyen una potencial fuente de financiamiento propio para emprendimientos
ganaderos.
Sin embargo, la decisión de invertir en ganadería requiere
más que un contexto de precios favorables, acceso al crédito o disponibilidad
de liquidez. Dadas las características productivas de la actividad
—especialmente en los sistemas de cría y ciclo completo, cuyos retornos se
materializan en horizontes de mediano plazo—, la inversión demanda un marco de
previsibilidad que permita recuperar el capital y sostener los procesos de
expansión de stocks y producción.
En este sentido, la consolidación de los incentivos para la
inversión ganadera depende de la continuidad de las actuales condiciones
macroeconómicas y de políticas públicas orientadas al desarrollo de los
mercados de exportación. En definitiva, se requiere un grado de confianza que
trascienda un año calendario y permita reducir la incertidumbre sobre el
escenario de mediano plazo.
Conclusiones: Argentina está en un contexto local favorable para ampliar la oferta ganadera. El mundo se muestra demandante de nuestros productos. La transformación de estos incentivos coyunturales en un ciclo sostenido de inversión dependerá de la capacidad de generar previsibilidad y confianza de mediano plazo.
[1]Informe
trimestral N°58. Resultados económicos ganaderos. Junio 2026. https://www.magyp.gob.ar/sitio/areas/bovinos/modelos/resultados/_archivos//000001_Bolet%C3%ADn%20trimestral/000007-2026/000001-Bolet%C3%ADn%20N%C2%BA%2058%20junio%202026.pdf