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Para pensar

27May

Para pensar

27/05/2026 - Julián I. Muntané

BALANZA COMERCIAL & DÓLAR



La balanza comercial Argentina sigue arrojando superávits, y en los últimos meses, vienen superando a los 2mil millones. Dado estos datos, ¿el dólar está realmente atrasado? ¿qué variables hay que mirar?


INTRODUCCIÓN

La balanza comercial argentina es, en una economía históricamente escasa de divisas, uno de los grandes termómetros de la solvencia externa, de la estabilidad cambiaria y de la capacidad del país para sostener su nivel de actividad sin entrar en crisis de pagos.

Desde una perspectiva austríaca, el comercio exterior refleja si la economía está generando genuinamente bienes demandados por el mundo o si simplemente está postergando desequilibrios mediante controles, endeudamiento o manipulación del tipo de cambio. En ese sentido, los términos de intercambio cumplen un rol central: indican si los precios internacionales juegan a favor o en contra del país.

Los términos de intercambio miden la relación entre los precios de exportación y los precios de importación. Cuando mejoran, Argentina puede comprar más bienes importados con la misma cantidad exportada; cuando empeoran, necesita exportar más volumen para comprar lo mismo.


En una economía como la argentina, fuertemente sensible al precio de los commodities, esta variable incide directamente sobre la oferta de dólares, la acumulación de reservas, la percepción de riesgo y, finalmente, sobre el valor real del dólar mayorista y del dólar blue.

El objetivo de este informe es analizar cómo la evolución de las exportaciones, importaciones, términos de intercambio y dólar permite entender la dinámica de la evolución del tipo de cambio.

La hipótesis central es que cuando los términos de intercambio mejoran, aumenta el poder de compra externo de la economía y disminuye la presión sobre el precio del dólar real; cuando se deterioran, el dólar tiende a ajustarse al alza, especialmente en contextos de fragilidad monetaria, cepo o pérdida de confianza.

DINÁMICA DEL COMERCIO EXTERIOR

En abril de 2026, las exportaciones argentinas alcanzaron un récord histórico de USD 8.914 millones, con una suba interanual del 33,6%. Este avance estuvo explicado por un aumento de 20,6% en las cantidades exportadas y de 10,8% en los precios. Es decir, Argentina no sólo vendió más caro, sino también más volumen. Esta combinación mejoró simultáneamente la caja externa y la capacidad productiva efectiva del sector transable.

 

El salto exportador fue impulsado por varios rubros. Combustibles y energía crecieron 85,9% interanual, con fuerte aporte del petróleo crudo y carburantes. Las manufacturas de origen industrial subieron 43,3%, mientras que los productos primarios avanzaron 25,0% y las manufacturas agropecuarias 14,1%.

Desde una mirada estratégica, el dato más relevante es que la mejora exportadora ya no depende exclusivamente del viejo complejo agroindustrial: energía, minería, oro, litio y petróleo comienzan a ganar peso dentro de la canasta exportadora.

Las importaciones, en cambio, totalizaron USD 6.204 millones en abril de 2026, con una caída interanual del 4,0%. La baja se explicó por una reducción de 7,7% en las cantidades importadas, parcialmente compensada por un aumento de 4,1% en los precios. Esto muestra una economía donde las compras externas todavía no se dispararon al ritmo de las exportaciones.

El resultado fue un superávit comercial histórico de USD 2.711 millones en abril de 2026. En el acumulado enero-abril, las exportaciones llegaron a USD 30.820 millones, mientras que las importaciones sumaron USD 22.543 millones, dejando un saldo positivo de USD 8.277 millones.

Desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026, la balanza comercial acumuló un superávit de USD 38.838 millones, con una secuencia persistente de saldos positivos.

La Argentina pasó de tener una restricción externa asfixiante a mostrar, al menos en bienes, una mejora concreta del frente comercial. Sin embargo, cabe destacar que el superávit comercial puede surgir por dos motivos: por vigor exportador genuino o por recesión importadora. En abril de 2026 aparece una combinación más virtuosa, porque las exportaciones crecen con fuerza y las importaciones siguen por debajo de la era pre electoral de octubre 2025.

 

La sostenibilidad dependerá de si esta mejora responde a mayor productividad, inversión y apertura exportadora, o si es apenas una foto favorable de precios internacionales y atraso de demanda interna.

TÉRMINOS DE INTERCAMBIO

El puente entre comercio exterior y dólar aparece en los términos de intercambio. En abril de 2026, el índice de términos de intercambio alcanzó un nivel de 149,5, con una suba interanual del 6,5%.

INDEC señala que esta mejora se explicó porque los precios de exportación aumentaron 10,8%, por encima del incremento de 4,1% en los precios de importación. Bajo precios de abril de 2025, el saldo comercial habría sido de USD 2.084 millones; con los precios vigentes de abril de 2026, el superávit fue de USD 2.711 millones. La diferencia implica una ganancia de términos de intercambio de USD 520 millones.

 

Esto significa que una parte importante de la mejora externa no proviene sólo del esfuerzo físico de exportar más, sino de una mejora en el precio relativo de lo que Argentina vende al mundo. En lenguaje simple: el mundo está pagando mejor por la canasta argentina. Cuando eso ocurre, el país recibe más dólares por unidad exportada.

La relación términos de intercambio / dólar es inversa. Cuando los términos de intercambio mejoran, el dólar real tiende a apreciarse; cuando los términos de intercambio se deterioran, el dólar real tiende a subir. La lógica económica es que si el país recibe mejores precios por sus exportaciones, aumenta la oferta de dólares comerciales; si, además, las importaciones no se disparan, el mercado cambiario enfrenta menor escasez relativa de divisas. En cambio, cuando los términos de intercambio caen, el país necesita más esfuerzo exportador para conseguir los mismos dólares, y el tipo de cambio tiende a corregir al alza.

En la serie anual 2004-2026, se plantea que el tipo de cambio real oficial es endógeno y que sigue a los términos de intercambio con rezago: deterioros en los términos de intercambio preceden subas posteriores del mayorista real, como ocurrió en 2013-2014 y 2017-2018.

Con el dólar blue, la relación también aparece, aunque es más ruidosa. El blue no refleja solamente fundamentos comerciales; incorpora brecha, cepo, expectativas políticas, demanda de cobertura, restricciones financieras y riesgo institucional.


CONCLUSIÓN

Hoy los términos de intercambio juegan a favor, la balanza comercial ofrece aire y el dólar tiene menos presión de fondo. Pero la verdadera fortaleza no estará en que el dólar no suba, sino en que Argentina logre producir, exportar y ahorrar lo suficiente para que el tipo de cambio deje de ser una amenaza permanente y vuelva a ser simplemente un precio más dentro de una economía libre, capitalizada y abierta al mundo.

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