Me Gusta el Campo

NOS AUSPICIAN

SOBERANÍA: TRABAJO, MERCADOS, GESTIÓN

El que no trabaja, que tampoco coma”, es uno de los versos más populares de La Biblia, el mensaje es muy simple, y a la vez guarda una gran profundidad, que puede conducir a construir los pilares de una sociedad sana. El fin de semana que acabamos de pasar, fue muy conmovedor, por reunir el día de la Bandera, actos multitudinarios en todo el país y el día del Padre. Fueron muchos los mensajes levantados en muchas direcciones, pero me quedo con uno, dicho por un trabajador metalúrgico de avanzada edad, en uno de los actos patrióticos del 20 de junio – Sólo pido que no me quiten el derecho a trabajar, no pido que me regalen nada, solo que me permitan trabajar.
Quién trabaja, definitivamente tiene derecho al alimento, podría decirse que quien trabaja, es soberano de su propio sustento y el de su familia, entendiendo a la soberanía como el derecho, la autoridad o el poder que tiene alguien sobre algo. Pasemos entonces un hilván sobre aspectos fundamentales sobre los qué importa conquistar soberanía para las agro empresas de nuestro país.

SOBERANÍA:

Trabajo: Para visualizar muy prácticamente la soberanía individual y colectiva a partir del trabajo, tenemos uno de los impactos más notorios, como consecuencia de las cuarentenas establecidas en muchos países desde el pasado marzo 2020, que fue la pérdida de empleos, el caso más emblemático fue el de Estados Unidos, donde hacia principios de mayo se habían perdido más de 20 millones de empleos, lo que llevó la tasa de desempleo desde mínimos de los últimos 40 años, de 4% en marzo, a máximos históricos de casi 15% en abril. Sin embargo, al mes siguiente, en mayo 2020, contra todos los pronósticos, que estimaban subas del desempleo, por encima del 15%, bajó al 13,3%, dando señales claras de reactivación económica y fortalecimiento de una de las economías más grandes del mundo.

 
Fuente: www.datosmacro.com

Precios: Los mercados interpretan la señal de conquista por la creación de puestos de trabajo, lo que puede verse a través de las apuestas de los grandes operadores en el mercado de Chicago, quienes se volcaron mayormente del lado comprador, mostrando expectativas de subas, que les permitirán ganancias en el futuro próximo, vendiendo a más precio lo comprado.
En el siguiente compilado de gráficos de algunos commodities que afectan nuestros mercados locales, se observa la evolución de precios en Chicago de los últimos doce meses, y, salvo en harina de soja, donde los fondos de inversión (grandes operadores) se muestran vendidos-V, (con expectativas bajistas), en el resto, soja como grano, cerdo magro, petróleo, etc. los fondos se posicionan del lado comprador-C, con expectativas a continuidad en la recuperación de precios a la suba, relacionado a la reactivación de la demanda, es decir, más consumo por más trabajo.

 

Pero ¿Cómo vemos la soberanía sobre los precios de los granos?, los fondos de inversión compran y venden contratos de granos, petróleo, carnes, etc., y ganan o pierden diferencias de precios, pero, a diferencia de estos, la producción agrícola se compra cuando se siembra, y se vende cuando se cosecha, con movimiento real de mercadería. Así, la soberanía de los precios, o bien, derecho sobre los precios, la tenemos en la medida que podemos tomar precios que permitan recuperar costos y lograr renta, lo que hoy, con una soja en menos de U$S 230/TN o un maíz en menos de U$S 130/TN, no se lograría, al menos en los planteos de campos alquilados, realidad de más del 70% de la superficie en producción nacional. A la fecha el 44% del maíz 19/20 y 33% de la soja, ya tienen precio, lo que significa que ya no tenemos derecho-soberanía sobre el precio de casi la mitad del maíz, y un tercio de la soja, lo que nos pone del costado vendido-V en esa magnitud. Sobre esa proporción, los precios tomados en plena baja, representan una pérdida de renta en la mayoría de los planteos agrícolas, para quienes no tomaron coberturas de precios anticipadamente.

Cosecha 19/20: A la fecha, se encuentra comercializada el 55,5% del maíz 19/20 y el 51% de la soja, significa que no tenemos derecho-soberanía sobre más de la mitad del volumen de cosecha gruesa 19/20.
Pero ¿Por qué tenemos más proporción de cosecha vendida que con precio? La respuesta es la conocida operación de venta de granos “a fijar”, modalidad que, a pesar de los problemas comerciales del año pasado con muchas comercializadoras e industria local, siguió siendo buscada por los productores agrícolas, quienes, en lugar de evitar esta operación por temor a nuevos incumplimientos, la siguieron practicando sobre el 21% del maíz y el 36% de la soja 19/20 comercializada.
El concepto de venta “a fijar” se resume como la modalidad que quita soberanía sobre la tenencia de la cosecha (ya no nos pertenece, sino que pertenece a la firma compradora), pero conserva la soberanía del precio. Si vemos que la cosecha es el bien tangible que negociamos, y el precio el bien intangible, podemos resumir que, cedemos la tenencia del bien tangible, y conservamos la tenencia del intangible, algo que, no solo asume el riesgo de incumplimiento de contratos, como paso hace pocos meses, sino que, los contratos “a fijar” muchas veces ponen condiciones de períodos de tiempo acotados para fijar precios, resultando parcial la soberanía del precio, acotada a las condiciones de cada contrato.

Almacenamiento: La pregunta es ¿Por qué continúa siendo practicada la modalidad “a fijar”? y la respuesta está nuevamente en la soberanía, esta vez del almacenamiento. Solo considerando la cosecha 19/20 de trigo, maíz y soja, tenemos más de 118 millones de toneladas, de las que solo el 13% puede ser almacenada en campo de productores en estructuras de almacenaje fijas (silos, celdas, etc.), dado que la capacidad de almacenamiento apenas alcanza 16 millones de toneladas, mientras la capacidad de almacenamiento de estructuras fijas en cooperativas, industrias, acopios, etc. es del 50% de la producción, y, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario en 2019, aproximadamente 45 millones de toneladas son almacenadas tanto en campo de productores, como en cooperativas, acopios, industrias, etc. en silos bolsa, lo que representa el 37% del volumen de cosecha 19/20. Si entendemos que el almacenamiento en silos bolsa significa dejar expuesta la cosecha a pérdidas por inundación, incendio o vandalismo, vemos que la soberanía de almacenaje en campo propio queda reducida a las estructuras fijas, lo que significa que solo el 13% de la cosecha puede ser almacenado a campo, no se considera en esta proporción la capacidad de almacenaje en cooperativas, que es una forma de almacenar conservando la tenencia de la mercadería. Esta falta de infraestructura de almacenamiento, es lo que llevó a tomar las ventas “a fijar” como una forma de evitar riesgos de pérdida de mercadería en almacenamiento propio, o costos de almacenaje por pagar espacio de almacenaje de terceros (cooperativas y acopios). Se observa entonces una falta de inversión en infraestructura de almacenaje propio, que llevó al crecimiento acelerado de adopción de silos bolsa, hoy tan o más riesgosos que la entrega de mercadería “a fijar”.

Producción: La producción es un ciclo que no se detiene, y a la cosecha le sigue la siembra, lo que requiere de invertir nuevamente en insumos y tecnología. Así es como muchas ventas de granos fueron hechas principalmente para cancelar costos de producción. Nuevamente nos encontramos con limitaciones en el poder-soberanía de compra, sea por no disponer de precios y/o insumos importados, por complicaciones para acceder a financiamiento, y por precios bajos de la cosecha, a los que no hay voluntad de cerrar canjes de cereal.
La falta de insumos o precios para comprarlos, no está en nuestras manos solucionarlo, pero el acceso a financiamiento sí, dado que hay canales financieros disponibles, que en muchos casos no son gestionados por quienes toman decisiones de compras y ventas en las empresas agrícolas. La pregunta es ¿hay soberanía de gestión?, la respuesta tiene que ver con el nivel de conocimiento de las diferentes alternativas financieras y comerciales, y la cantidad de canales abiertos para acceder a las mismas, lo que depende del conocimiento adquirido y la dedicación brindada a la gestión financiera y comercial.

Conclusiones: El comentario destacado al inicio de este informe fue “que no me quiten el derecho a trabajar”, y sobre el final decimos que, debemos defender este derecho, que además es una obligación, dado que solo el trabajo nos permite ser soberanos del fruto de nuestro esfuerzo, y, si hemos perdido, o no hemos avanzado en la conquista de áreas fundamentales para preservar la soberanía del fruto del trabajo, como el precio, el almacenaje, las compras, etc., sepamos discriminar entre las limitaciones del contexto local, y las limitaciones autoimpuestas, por no avanzar en la gestión de ventas, compras e inversiones, tan importante como la ejecución de la siembra, cuidado y cosecha de los cultivos.
En uno de los años más atípicos del último siglo, vemos que el trabajo se recupera a nivel internacional, así como los mercados de commodities, aunque estos últimos traen serias dudas de alcanzar niveles de precios deseables para lograr renta agrícola, lo que vemos en los precios futuros de soja, trigo y maíz 20/21 por debajo de los precios actuales.
Si necesitamos conquistar soberanía, empecemos por hacer lo que no hemos hecho hasta ahora, tomar a la gestión comercial y financiera como un trabajo tan impostergable para lograr rentabilidad, como la siembra para lograr cosecha.
Marianela De Emilio
Ing. Agr. Msc. Agronegocios
03471-15556108
marianelasabrina@hotmail.com
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