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Planificar es “la herramienta de gestión” a tomar en medio del conflicto

Estados Unidos sostiene su postura firme frente a China, decidido a no ceder su liderazgo en el poder económico mundial, más allá de las jugadas del Presidente Trump en las redes sociales, para dar expectativas de apertura de mercados ante las elecciones del próximo 6 de noviembre. China, por otro lado, consistente en sus actos, sostiene su política de no comprar soja estadounidense, anunciando bajas en los niveles de proteína en la dieta de cerdos y aves, aunque también deberá afrontar la necesidad de maíz para cumplir su premisa de corte de naftas con 10% de etanol en 2020, lo que pone a la soja y al maíz en caminos opuestos en el mediano plazo.

Volvamos a Estados Unidos, y algunos indicadores de crecimiento económico en la, por ahora, potencia económica mundial número uno. Este año tuvo tres subas en su tasa de interés, que la llevó de 1,5% a 2,25%, y sostiene al Dólar estadounidense en niveles altos, con lo que los precios de los granos se ven presionados a la baja en Chicago. Sin embargo, las apuestas al crecimiento económico mundial no son firmes, y la actual guerra comercial entre estas dos potencias, amenaza con convertirse en un círculo vicioso en el que los países emergentes no seremos beneficiados.

El petróleo, que se mantuvo casi todo el año por encima de U$S 60/barril, comenzó un camino en picada desde octubre, y se encuentra por debajo de U$S 63/barril, con una clara quita de apuestas de parte de los fondos de inversión. Esto complica los márgenes de biocombustibles, y lo demuestra la tendencia bajista del etanol en USA.

Si vamos a las carnes, mientras la bovina se sostiene, la porcina aumenta levemente, mostrando tendencia a estabilizarse y crecer lentamente respectivamente. La demanda de maíz y harina de soja con destino a carne, no se espera que crezcan significativamente en el corto plazo. Sería un duro golpe una evolución de las propuestas de China en cuanto a bajar proteína en la dieta animal, considerando que producen prácticamente el 50% de la carne de cerdo del mundo.


Repasamos los precios internacionales y locales de los granos:
  • Soja Chicago: Se mantiene en un rango entre U$S 300 y 330/TN, niveles mínimos de precios en los últimos 10 años.
  • Soja MATBA: Los futuros locales entre noviembre 2018 y mayo 2019, cotizan entre U$S 240 y 260/TN, aún no llega a mínimos de 2017 en U$S 224/TN, en un año que tuvimos máximos de U$S 326/TN.
  • Maíz Chicago: Se mueve entre U$S 134 y 150/TN, al igual que en soja, niveles mínimos de precios, aunque también se vieron en 2014 y 2016.
  • Maíz MATBA: Los futuros entre noviembre 2018 y abril 2019 vienen sufriendo bajas que apuntan a una franja entre U$S 130 y 146/TN.
  • Trigo Chicago: A diferencia de soja y maíz, se encuentra en niveles medios de precio, entre U$S 180 y 200/TN, y comienza en el último tiempo a mostrar debilidad con bajas.
  • Trigo MATBA: Se proyecta a través de los futuros de diciembre 2018 a julio 2019, entre U$S 180 y 210/TN, valores muy positivos a pesar de las fuertes bajas de estos días.
Veamos cómo avanzan las apuestas de los fondos de inversión en el complejo sojero, grano, harina y aceite:
 

La tendencia es a la retirada, todo hace pensar que el crecimiento de la demanda del complejo sojero está cuestionado en el corto plazo, lo que, con una oferta que por ahora se muestra fuerte, no es buen aliciente a los precios futuros.

Veamos maíz y trigo:

 

Las apuestas por trigo vuelven a su cauce negativo, sin expectativas de corto y mediano plazo a la suba, y maíz, a pesar de haberse inclinado a la baja la última semana, es el que muestra mayor grado de apuesta a la suba, lo que puede relacionarse con la ajustada relación stock/consumo global, que deja al maíz frágil ante cualquier falla productiva 18/19.

Vemos que los mercados de granos están en tensión, con ofertas abundantes y demandas debilitadas, ante un crecimiento económico dudoso en medio de un conflicto comercial.

Planificación comercial: El mundo planifica decisiones de inversión en función del crecimiento económico esperado a nivel global, granos, carnes, combustibles, todo depende de las expectativas de corto y mediano plazo. Así también nosotros debemos planificar nuestras decisiones comerciales, en función del crecimiento proyectado en el mercado de granos, que guarda estrecha relación con el crecimiento económico mundial. Un mundo que crece, mejora su nivel de alimentación, un mundo en conflicto, se ajusta y pone en alerta su dieta.

Vemos abundancia de granos, pero estamos a mitad de camino, nos queda todo por hacer en materia de siembra, implantación y cosecha en Sudamérica, y esto en soja y maíz determina la dirección de los precios en el mediano plazo. La especulación no apuesta en el corto plazo por los granos, y podemos estar en presencia de precios sostenidos en niveles mínimos, o que una vuelta de tuerca los presione más a la baja, o al alza.

Pongamos la visión en perspectiva tranquera adentro:
  • Costos de implantación
  • Proporción de superficie bajo alquiler
  • Costo promedio de alquileres
Tengamos a la vista el conocido precio de indiferencia, y a partir del mismo tomemos coberturas sobre la proporción que represente los costos de implantación. Tomar coberturas con opciones, a fin de dar flexibilidad a la suba, y quedar con un piso asegurado ante mayores bajas, principalmente en soja. Recordemos que subas de corto plazo, como la de estos días, bajan el costo de primas que aseguran precios mínimos (PUT), y que las bajas del tipo de cambio, también bajan el costo de primas en PESOS.

Tener en cuenta ventas a futuro con entrega, sea soja o maíz, solo sobre una baja proporción, a valores que permitan captar rentabilidad, aunque esta sea delgada. Pero las opciones permiten ampliar el volumen de coberturas, sin riesgo de incumplimiento de contratos.
Se insiste en que planificar comienza por conocer los costos, y cubrir precios desde antes de la siembra y previo a la cosecha, periodos en los que puede cubrirse valor para entre un 20% y un 50% de la futura producción respectivamente.

Conclusiones: Las apuestas del mundo por los granos bailan al compás de Estados Unidos y China, mientras las empresas agropecuarias ya hicieron las suyas, y, con o sin conflicto internacional, deben cubrir rentabilidad. Ser hábiles y agregar flexibilidad a las decisiones comerciales futuras con el uso de opciones de futuros.

Dejemos la especulación a los que tienen el capital e inclinación al riesgo para hacerlo, mientras nosotros seguimos trabajando y desarrollando los agro alimentos desde Argentina para el mundo.

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