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Nace un nuevo consumidor

A lo largo de la historia el poder de los consumidores fue pasando de mano en mano. En el principio de las sociedades, el poder siempre lo tuvo la iglesia. Después, surgió la ciencia que empezó a ganar poder y así todo pasó a ser verificable y comprobable. La idea de un Dios había perdido fuerza, dándole lugar a una nueva visión del mundo.

Este poder en torno a la ciencia comienza a caer cuando aparece la política. Sin embargo, con el correr de los años, se comienza a instalar un cierto desencanto en las masas y la política. La gente deja de creer en los políticos (esto también ocurrió gracias a los avances tecnológicos). Cuando todo esto ocurre, el poder se traslada lentamente a los medios de comunicación. Son los mismos medios quienes comienzan a instaurar argumentos creíbles construyendo realidades, a través de las cuales basamos nuestra vida y emociones. Empieza la posverdad a convertirse en la protagonista del mundo contemporáneo. Por posverdad nos referimos a la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, ​en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. Es decir, nadie entiende por qué ni para qué, pero estos argumentos impuestos nos van direccionando hacia una manera de pensar y actuar.

Dentro de este gran entramado cronológico ocurre algo muy interesante. Fueron los mismos millennials 
quienes observando e interactuando en la sociedad, descubrieron la aparición de un “Quinto Poder”. Es un nuevo público que nació cansado y frustrado de todo lo demás, arto también de la dominación que ejercen los medios de comunicación y es la misma inquietud por conocerse a sí mismo lo que lo mueve y motiva permanentemente, porque ya no cree en nada de lo que se dice ni de lo que se muestra y empieza a tener otro tipo de visión, de actividades y hasta otro tipo de vida.

Este grupo denominado “Quinto Poder” no solo es un nuevo público, sino que también es un nuevo consumidor. Podemos decir que es un nuevo consumidor que tiene el poder de decisión en sí mismo. Son consumidores más conscientes. Como si muchos velos se les hubieran caído de los ojos. Seguramente todo esto tenga mucho que ver y esté alineado al surgimiento de las redes sociales, donde la palabra de cada uno de nosotros pasó a tener un mayor peso y lugar. Es un mercado que observa y diferencia qué es lo que le gusta y lo que no, que comparte y que no comparte con el otro y, fundamentalmente, sus decisiones giran en torno a cuáles son las emociones que le generan el consumo de un producto. Es un consumidor que se da cuenta que la elección está en él y no tanto en el afuera. Es un consumidor que investiga mucho lo que compra y consume. Es alguien que deja de consumir determinados productos, servicios y hasta medios de comunicación por no estar en línea con ellos mismos. Busca productos sanos, orgánicos, cuida el medio ambiente, protege a los animales, construye materiales saludables y de bajo impacto y no utiliza productos que les hayan generado sufrimiento a los animales.

Si bien esto es todo un proceso, actualmente se está viendo mucho a este nuevo público. Ya no es algo invisible, sino que se lo ve y se lo identifica. Ya muchas empresas lo saben. Saben que tienen que empezar a trabajar sobre otra mirada hacia los consumidores que son distintos, diferentes, que quieren otras cosas y que ven el mundo de una manera diferente.

Fuente: Visión Millennial, tn.com.ar.

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