Gente Joven

NOS AUSPICIAN

La Dama de la Conservación


Tomó las riendas del Proyecto Iberá, en Corrientes. Son 157.000 hectáreas donadas para conformar un Parque Nacional y recuperar especies hace décadas desaparecidas

Sencilla, frontal y de mirada diáfana, Kristine Tompkins tiene un claro propósito en la vida. Y es el de continuar y cumplir con el legado de su marido, Douglas Tompkins, uno de los mayores filántropos e impulsores de la conservación ambiental. A través de su fundación, The Conservation Landtrust, creada en 1992, los Tompkins se dedicaron a comprar grandes extensiones de terrenos en la Patagonia, para donarlas con el fin de crear Parques Nacionales. 

El primero fue Pumalín, de 300.000 hectáreas en el sur de Chile. Le siguieron el Parque Nacional Patagonia; 15.000 hectáreas donadas al Perito Moreno; el Parque marino Monte León, sobre la costa de Santa Cruz, el Parque Esteros del Iberá en Corrientes y el Parque Nacional El Impenetrable, en Chaco. 

Amante de los deportes de riesgo y emprendedora, la hoy viuda de Tompkins comenzó a trabajar a los 20 años en Patagonia, la marca de indumentaria outdoor fundada por Yvon Chouinard, de la que ella llegó a ocupar la posición de CEO. 
Luego, conoció a Douglas Tompkins, creador de las marcas The North Face y Esprit, y, juntos, recorrieron el mundo expandiendo sus negocios. 

Pero, a los 40 años, Kristine comenzó a preguntarse si era esa vida la que siempre querría llevar. Hoy, a los 68 y charlando reposadamente en la antigua estancia San Alonso, en el corazón de los Esteros correntinos, está segura que su misión en este mundo es devolver a la naturaleza parte de aquello que la ambición humana le fue quitando. Y, así, continuar la obra que había comenzado junto a ‘Doug‘, quien falleció por accidente, en diciembre de 2015, pero imprimiéndole su propio estilo. 

Se trata del Proyecto Iberá, basado en el concepto de rewilding. Esto es, la "reinserción de especies silvestres" como el yaguareté, el oso hormiguero y el venado de Las Pampas, que habían desaparecido de este territorio hace más de 70 años. 

Lo suyo no fue "amor a primera vista", aunque hoy sea su gran pasión. "Odié este lugar cuando vine por primera vez", contó a El Cronista. "Sólo sentí el calor, los bichos, la humedad...". "‘¡Vámonos de aquí!’, le dije a Doug... Pero él vió otra cosa...Pudo ver, en ese poco tiempo, la increíble belleza y el potencial de este lugar como hábitat para la vida silvestre". 

"Así es que, a mis espaldas, él compró la estancia San Alonso y, aquí, se comenzó a instalar lo que hoy es el CRY (Centro de Reinserción del Yaguareté)", contó Kristine. 

En un espacio de 30 hectáreas, de las más de 50.000 que comprende la estancia, el centro de reinserción lleva adelante uno de los proyectos más ambiciosos a nivel mundial en materia de conservación: lograr que el yaguareté, una especie que había desaparecido de los Esteros hace 70 años, vuelva a reproducirse y vivir libremente en el que fue su territorio. 

"No fue sencillo -confesó Kristine-. Al principio, luchamos contra los prejuicios de quienes nos veían como una pareja de gringos que venían a llevarse el agua. Pero todo eso va a pasar, y lo que queda será esta obra de la naturaleza que, al convertirse en Parque Nacional será de todos los argentinos". 

Fuente: Apertura.com

Informes anteriores