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Talento nómade

Talento nómade: las historias de los emprendedores que se animan a jugar de visitante

Ya sea porque la vida los llevó hasta ahí o porque se quisieron probar algo a sí mismos, hay muchos argentinos que tuvieron que vencer barreras culturales y administrativas para realizar sus sueños en el exterior. Un restaurante en Austria, un establecimiento de producción de chipás en Finlandia o una fábrica que hace snacks de carne en China son solo algunos ejemplos.

"Muchos argentinos deciden probar suerte afuera, ya sea porque han tenido la suerte de estudiar allí y se sienten atraídos por la cultura local o porque simplemente se ven tentados de probar en mercados más grandes que presentan reglas de juego más estables", opina María Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor.

Bearzi destaca que los argentinos reúnen una serie de características que los hacen especialmente candidatos para cruzar las fronteras. "El emprendedor argentino es reconocido mundialmente por su innovación y talento y la capacidad de surfear los vaivenes económicos del país y de hacer crecer sus emprendimientos aun cuando las condiciones del contexto no son las más favorables. El argentino es resiliente por naturaleza y el emprendedor tiene además una cuota de riesgo innata que hace que se adapte fácilmente a diferentes entornos y situaciones", explica.

Y en este punto dice que, por un lado, esta forma de ser hace que tiendan a formar comunidades en diferentes partes del mundo, pero, por otro lado, uno de los mayores desafíos para insertarse es la red de networking local.

Desde el Gobierno están tratando de ayudar a través de distintas iniciativas. De acuerdo con el secretario de Emprendedores y Pymes de la Nación, Mariano Mayer, "las pymes y emprendedores son un componente crucial de la agenda de desarrollo" por lo que buscan alentar su expansión, internacionalización e integración en las cadenas de valor mundiales.

En este sentido, coordinan acciones con instituciones y organismos que promueven la internacionalización de emprendedores y pymes argentinas, como también con organismos como la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional y con el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Algunas de estas acciones comprenden el desarrollo de plataformas de softlanding, participación en ferias internacionales y misiones comerciales, y capacitaciones virtuales y presenciales.

"Es fundamental acompañar iniciativas como Acelerar España, un programa que promueve y ayuda a emprendimientos argentinos de alto impacto a internacionalizarse, haciendo base en España como puerta de acceso para Europa y el norte de África; o el caso de Enablis con Scale Up, un programa de apoyo a emprendedores que busca impulsar el talento argentino en Canadá y el mundo", puntualiza Mayer.
Otra iniciativa es la Red Global de Emprendedores Argentinos en el Exterior, coordinada por el director de Promoción de Comercio e Inversiones de la Cancillería, Fernando Lerena. La red tiene 600 inscriptos y los sectores con mayor peso son tecnología, servicios y gastronomía. Y, si bien la red es global, la mayoría de los argentinos se concentra en Estados Unidos, América Latina (Brasil, México, Colombia) y en Europa (Alemania y Países Bajos). También hay presencia en África. "El objetivo de la red es difundir el talento argentino en el exterior y promover el softlanding. En otras palabras, facilitarle el camino a aquellos emprendedores argentinos que buscan internacionalizar sus empresas", señala Lerena.

Empanada story

Rubro: gastronomía
Edad: 33 años
País: Hungría

¿Qué fue lo más difícil a la hora de ingresar al mercado?

Lo más difícil fueron la legislación, el papelerío y la inversión, porque el dinero se esfuma de un segundo al otro. Yo me mudé con mis padres a Budapest cuando tenía 15 años y siempre quise emprender. La idea me surgió en la facultad cuando estudiaba economía y finanzas. Extrañaba comer una buena empanada porque acá no existen, solo hay pizzas. Pero necesitaba contar con capital. Entonces un amigo cordobés me contactó con Gabriel López Libardi, otro argentino que estaba en Hungría en busca de oportunidades. Nos asociamos y empezamos a investigar. Manualmente no era efectivo hacer empanadas, entonces pensamos en automatizar el proceso lo más posible. Visitamos la Argentina y compramos una máquina, que resultó ser una de las primeras importaciones de la Argentina a Hungría. La inversión inicial fue de 300.000 euros y podemos producir 60.000 empanadas por mes.

¿Aporta algo ser argentino?

En nuestro caso, sí. Porque las vendemos como empanadas argentinas, aunque hay una adaptación al gusto local. Tenemos la línea tradicional de carne, carne picante, la tucumana con pasas de uva, jamón y queso, pollo, queso, cebolla y bacon, etc. Y hacemos product matching porque queremos venderlas posicionadas con el malbec, el típico vino argentino, que es muy bueno y conocido.

¿Cómo nos ven los húngaros?

Depende de con quién hables. Una persona que viajó más por el mundo sabe más de la Argentina, mientras que otros que no lo hicieron no. En Hungría conocen el malbec, saben que hay producción de vinos, conocen la carne, la papa, lo normal. La Argentina está lejos y hay poca información. Conocen a las figuras mundialmente conocidas, como Lionel Messi, o algún producto muy bueno.

Lempihetki
Rubro: gastronomía
Edad: 45 años
País: Finlandia

¿Qué fue lo más difícil a la hora de ingresar al mercado?

El idioma. Yo estudié diseño aquí, pero cuando nos radicamos definitivamente con mi marido luego de ir y venir a la Argentina me choqué con esa barrera. Hablo finlandés, pero es difícil adquirirlo a nivel de poder competir por un puesto de trabajo. Y una chica de Misiones que mandaba a sus hijos al mismo colegio que el de los míos también tenía ese problema. Entonces hizo un clic después de mandar tantas solicitudes y se puso a hacer chipá. Yo después la llamé y le dije de ser su socia. Queríamos hacer todo con permiso del Ministerio de Salud. Buscamos un lugar, pero no encontramos. Todos pensaban que hablábamos de montar una panificadora. Pero logramos hacernos entender y las autoridades nos dijeron que podíamos empezar en la casa de mi socia. Empezamos haciendo 18 kilos al día y ahora estamos en 48, ya con un local y un quiosco.

¿Qué aporta ser argentino?

Los argentinos venimos con muchas herramientas porque somos de un país que siempre está tambaleando. Creo que la Argentina como sociedad sabe moverse tan bien porque tiene herramientas que no tiene la gente que está cómoda. Nosotras nos supimos acomodar a la realidad que nos tocaba vivir en vez de bajar los brazos. Hicimos algo distinto de nuestras profesiones, pero nos lanzamos con toda la garra a conquistar el objetivo. Esa es una característica. No es una casualidad que haya muchos argentinos aquí.

¿Qué imagen tienen del país en Finlandia?

Los finlandeses son muy curiosos y nosotros despertamos una curiosidad linda porque venimos de muy lejos. La gente cuando se entera de que somos argentinos se predispone bien. El tango es un tema en común y hay chicos que usan la remera de Messi, pero de la Argentina saben más de los vinos, de la geografía, cosas más heterogéneas que solo el fútbol.

Productor sojero
Rubro: explotación agrícola
Edad: 70 años
País: Angola

¿Cómo llegó a Angola?

Nací en el Chaco, en Quitilipi, el mismo pueblo que Lilita Carrió, y de hecho nos conocemos de chicos. En la década del 70, recién recibido de veterinario, fui a visitar a mi papá a Luanda, la capital de Uganda, donde trabajaba como diplomático de las Naciones Unidas. Cuando estaba ahí, me hicieron una oferta de trabajo para empezar a asesorar al Ministerio de Agricultura del gobierno socialista de ese momento. Mi idea era trabajar un año para juntar experiencia y me terminé quedando más de cuarenta. Primero trabajé para el gobierno angoleño y después, para empresas multinacionales petroleras y cerealeras, hasta que hace un año me lancé con un proyecto propio de un establecimiento agrícola. Hoy tengo un campo a 400 kilómetros de Luanda, en una región que se llama Waco Kungu, donde básicamente tengo soja.

Diferencias entre los dos países.

En la Argentina tengo un campo en la zona de La Carlota, en la provincia de Córdoba, donde también hago soja, aunque la verdad es que en Angola todo es mucho más fácil, principalmente desde el punto de vista impositivo. En Angola tenés que pagar los impuestos, pero no tenés las retenciones. La Argentina debe ser el único país en el mundo en el que se penaliza al que exporta.

¿Cómo es ser argentino en Angola?
La verdad es que en Angola no tienen mucha idea sobre la Argentina. A lo sumo antes te preguntaban por Diego Maradona y ahora por Lionel Messi. Lo que sí fue toda una novedad fue cuando [Guillermo] Moreno organizó su famosa misión de negocios a África. Por decirlo suavemente, fue un verdadero desastre. Hay mucha gente en Angola que quedó colgada con los negocios que hicieron con los argentinos, básicamente porque se hizo todo en forma muy improvisada y sin ningún tipo de continuidad, y en muchos casos sin cumplir con todos los requerimientos legales en materia de exportación.

Restaurante La Huella
Rubro: gastronomía
Edad: 44 años
País: Austria

¿Qué fue lo más difícil de ingresar en Austria?

Lo más difícil de abrir un restaurante en Viena es el idioma. Tenés que hablar muy bien alemán para que te respeten y te den el espacio. A nivel organización, hay un sistema muy organizado para registrarte, y el otro punto es el cultural. Los austríacos son muy de sus cosas: sus bebidas, sus comidas. Y si bien conocen a la Argentina por el fútbol, la carne y los vinos, fue difícil entrar. Ellos piensan que la carne es carne hasta que prueban la carne argentina y se dan cuenta de que es otra cosa. La competencia en restaurantes es fuerte porque acá todos son muy tops, pero nosotros estamos entre los cinco mejores en carne, y eso es muchísimo. Gracias a la gente estoy donde estoy. En gastronomía hay que estar y pagar los impuestos porque acá te dan 15 días y hay que pagarlos. Son muy estrictos.

¿Qué aporta ser argentinos?

Yo creo que suma la espontaneidad que tenemos, la capacidad de hablar y llegar al otro. Ellos son más cerrados. Se saludan dándose la mano. Así, que venga un cliente, te abrace y te dé un beso quiere decir que pasaron la frontera y entendieron. En Austria se cena entre las 17 y las 19 y acá vienen entre las 20 y las 21. No pasa en otro lado. También se sorprenden de que llamemos a los mozos por su nombre.

¿Cómo nos ven?

La Argentina quedó en la historia por lo del granero del mundo. Hay gente que me dice: "¿Qué haces viviendo acá si sos de Argentina?". Nos ven como buenas personas. En Austria no son buenos con la inmigración, pero el argentino zafa de ciertas categorías. Hay gente que te pregunta por la economía tipo "¿la Argentina está mal?", y uno les responde que es cíclica, pero la gente que viaja vuelve fascinada por la cultura, la diversidad geográfica y lo servicial que es la gente. Conozco gente que se ha ido a vivir y argentinos que después de estar 20 años aquí se volvieron.
 

Fuente: LaNacion.com.ar

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