El Mundo y los Negocios

NOS AUSPICIAN

Se inició la guerra comercial.

Entrando al tercer trimestre del año el apetito por la renta variable a nivel mundial tomó nuevamente tracción permitiendo que en la semana los índices accionarios estadounidenses rentasen en promedio +1.6%, los europeos +1.3% y los latinoamericanos +2.9% siendo los únicos que perdieron lustre los mercados asiáticos los cuales empezaron el segundo semestre a traspié cediendo -1.8% acusando recibo de la entrada en vigor de los aranceles cruzados chino-estadounidenses por un monto inicial de US$34 mil millones, respectivamente partiendo el pasado 6 de julio, con una imposición de 25%, quedando otros US$16 mil millones para una segunda fase que entrará en vigencia en las semanas siguientes sin que ninguna de las partes haya buscando una solución diplomática al impasse comercial sino que la retorica haya aumentado pudiendo inclusive incrementar el monto total sujeto a tarifas hacia US$500 mil millones. 

Aún cuando hay aquellos que claman que este primer paso es sólo una escaramuza política por parte de la administración Trump que tendrá una solución en el corto plazo, parecería que estamos frente una guerra comercial indiscriminada sustentada por ahora por el buen dinamismo económico estadounidense que tiene empoderados a algunos representantes gubernamentales. Esta semana la guerra no sólo se extendió hacia el Euro Zona, con posibles aranceles cruzados del orden de US$300 mil millones si es que se imponen tarifas a la industria importadora automotriz sino que daría la impresión que el gobierno estadounidense podría desplegar parte de las reservas estratégicas del petróleo, clamando temas de seguridad nacional, para generar una caída en el precio del crudo, actualmente en US$74 el barril, e imponer sanciones económicas a la OPEP y otros como represalia a la manipulación ejercida por éstos en semanas recientes, según el mismo Presidente Trump. 

Ahora debemos incluir dos derivadas que se generan durante las guerras y que esta semana fueron parte del cambiante escenario bursátil que se viene gestando. Por un lado, la depreciación competitiva que han decidido adoptar algunas economías emergentes a medida que el dólar se va fortaleciendo, y por otro, el complicado traslado de recursos laborales. Por el lado cambiario vimos como el yuan se depreció por encima de RMB$6.7 obligando a sus autoridades monetarias a intervenir verbalmente mientras que el real brasileño trepó hacia BR$3.94 para luego cerrar en torno a BR$3.86 intervenido por sus autoridades monetarias tras que la inflación repuntase significativamente el mes anterior. 

Por otro lado, no sólo vimos como el gobierno de Trump esta lidiando con temas migratorios (laborales) sino que los países europeos decidieron establecer centros de recibimiento de inmigrantes ilegales en los países periféricos de la Euro Zona sino que en Alemania, la premier, Angela Merkel, tuvo que acordar imponer éstos mismos centros de recibimiento en algunas fronteras del país para evitar el flujo desde otros países como Italia y Francia, con ello restringiendo el fácil acceso a su economía. Entre medio, estas guerras también tienen una incidencia sobre el sector privado ya que no sólo vimos otro ataque por parte de la administración hacia Harley Davidson mientras que la industria automotriz vio un repunte en ventas transitorio el mes anterior hacia 17.4 millones de unidades en términos anualizados (desde 16.9 millones de unidades) ante la eventual imposición de tarifas del 20% a dicho sector como anunció Trump el pasado domingo 1 de junio. 

Habiendo denotado aquello la economía estadounidense generó 213 mil nuevos empleos en el mes de junio, mientras que la inflación salarial en 2.7% y aún cuando la tasa de desempleo subió hacia 4% (desde 3.8%), ello fue porque más personas se encuentran buscando trabajo a medida que las condiciones laborales se robustecen. Ante ello, la Reserva Federal (FED), a través de las actas de su última reunión de política monetaria, decidió mandar mensajes conciliatorios a través de su escrito sin que ello necesariamente haya calmado las ansias acerca del inusual aplanamiento de la estructura de tasas en semanas pasadas. De hecho, la tasa soberana a 2-años terminó la semana en 2.54% seguida cercanamente por la de 10-años en 2.82% y la de 30-años comprimida en 2.94%. Por ende, marcando diferenciales de sólo 28 puntos base entre las tasas de 10 y 2-años y 38 puntos base entre la de 30 y 2-años, spreads que no se han registrado en más de una década. Algo que, además fue extensamente, discutido dentro del Comité Abierto de la FED en su última reunión sin que haya convergencia de pensamiento ya que hay aquellos que estiman que el aplanamiento podría estar insinuando una posible recesión económica entrando al año 2020 y otros que estiman que es sólo una compresión de la prima por riesgo en un entorno comercial cambiante donde la economía sigue creciendo a todo cilindro con la tasa de desempleo de las minorías (afroamericanas y latinas) en sus mínimos históricos. A ello hay que sumarle que los indicadores de actividad ISM de manufactura y servicios mejoraron en el mes de junio hacia 60.2 puntos (desde 58.7 puntos) y 59.1 puntos (desde 58.6 puntos) respectivamente, con el dato de empleo privado en 177 mil nuevos empleos. Con ello permitiendo fijar el crecimiento del segundo trimestre del año en torno a 4% compensando el magro 2% que se registró en el primer trimestre del año. Esta semana que viene se publicarán los datos de inflación del mes de junio que vendrán acompañadas de cuatro intervenciones públicas por parte de mandatarios de la FED quedando a la espera el siguiente 17 de julio a la intervención de su Presidente, Jerome Powell, frente al Congreso.   

A su vez, otros de los elementos que debemos destacar en la semana es que la mayoría de los datos PMI de actividad compuesta, aquella que incluye los sectores de manufactura y servicios, de China, Euro Zona, India y Japón mostraron una re aceleración, algo que impulsó la demanda por renta variable antes mencionada. Fue así que en la Euro Zona el PMI compuesto cerró el mes de junio en 54.9 puntos (desde 54.1 puntos) mientras que la lectura de servicios fue de 552. Puntos (desde 53.8 puntos), respectivamente. En Alemania estas mismas lecturas fueron de 54.8 puntos (desde 53.4 puntos) y 54.5 puntos (desde 52.1 puntos). Además, en el país germano vimos un repunte en las ordenes de manufactura hacia 4.4% desde 0.8%. A su vez, esta semana se generó una discusión dentro del Banco Central Europeo (BCE) donde algunos de los mandatarios propusieron realizar una “operación twist” vendiendo instrumentos de corto plazo a cambio de largo plazo, algo que fue rechazado inmediatamente por otras autoridades monetarias quienes estiman que la estructura debería normalizarse sin más intervenciones de ninguna índole. En Japón el PMI compuesto, aquel que incluye los sectores de manufactura y servicios, terminó el mes en 52.1 puntos (desde 51.7 puntos) mientras que la lectura Caixin compuesta de China lo hizo en 53 puntos (desde 52.3). Adicionalmente, el sector servicios de India entró nuevamente en fase expansiva hacia 52.6 puntos (desde 49.6 puntos).

En la región, por un lado, tuvimos una muy buena recepción bursátil de los resultados electorales presidenciales en México tras la elección de Andrés Manual Lopéz Obrador (AMLO) permitiendo que la bolsa mexicana rentase 2.8% en la semana y el peso se apreciase hasta casi MXN$19 producto no sólo de la asignación de personas pro mercado a su gabinete, sino que el “aparente” buen inicio de la relación con Trump donde ambas partes ratificaron su interés de llegar a un acuerdo con el TLCAN. Sin embargo, parecería que AMLO podría también quedar a sólo un par de votos en ambas cámaras del Congreso para tener supra mayoría pudiendo implementar reformas de toda índole. Por su parte, a medida que se fueron publicando las magras cifras de crecimiento económica e inflación en Brasil los agentes de mercado optaron por entrar nuevamente bajo el entendimiento que tal vez lo peor ha terminado. Por un lado, la inflación se encumbró hacia 4.4% desde 2.9% mientras que la producción industrial del país se desplomó contrayéndose -6.6% (desde +9%) reflejando la huelga transportista que paralizó al país. A su vez la lectura PMI compuesta se contrajo aún más hacia 47 puntos desde 49.7 puntos. Aún cuando la reacción inicial fue una deprecación de su moneda ésta terminó finalmente muy cercana punta a punta en BR$3.86, como mencionásemos anteriormente. 

Además, en la semana China se sumó a la lista de países que han tenido que intervenir verbalmente tras que su moneda en el mes de junio se depreciase 3.3% y a media semana el yuan sobre pasase el umbral de Y$6.71 alcanzando su mayor nivel en casi un año llevando al Presidente del Banco Central de China (PBoC), Yi Gang, a entregar un escueto pero potente comunicado de que cualquier movimiento cambiario será gradual y en línea con los fundamentos de su economía. En el caso chino no sólo que vienen adoptando medidas pro-cíclicas como la reciente rebaja de la tasa de encaje bancario (hacia 15.5%) sino que también vienen entregando liquidez de corto plazo para evitar una congestión financiera a medida que entran en vigor los aranceles cruzados sino-estadounidenses y su principal índice accionario se ha desajustado -22.8% desde principios de año. 

Finalmente, en el frente de los resultados trimestrales cuya temporada oficialmente empieza el siguiente 13 de julio se estima que las ventas crecerán del orden de 8.8% y las utilidades en 20% con relación a igual trimestre del año anterior. Sin embargo, varias empresas, incluyendo al gigante Samsung, vienen argumentando que aparentemente el ciclo de crecimiento habría eclipsado el primer trimestre del año anterior dando, a su vez a entender, que el complejo entorno comercial no facilitará la venta de productos en lo que resta del año. Esta semana estarán reportando Citigroup, DW-40, JP Morgan Chase, Pepsi y Wells Fargo. A su vez, vimos coma la automotora Tesla, contra viento y marea, logró producir levemente por encima de 5,000 autos Modelo 3 durante la última semana de junio cumpliendo con lo objetivos que se había fijado, no obstante, e inmediatamente nacieron preocupaciones acerca de la seguridad de sus autos. Por su parte, Boeing, en una transacción cercana a US$4 mil millones llegó a un acuerdo de joint venture para tomar el control de la división comercial de aviones de la brasileña Embraer.  

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