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El driver en renta fija local en dólares continúa siendo las negociaciones en torno a la deuda. La semana pasada el ministro de economía Guzmán lanzó una propuesta que no tuvo buena recepción por parte de acreedores, donde las quitas eran mayores a las esperadas. El 8 de mayo expira la propuesta del canje que de no haber acuerdo Argentina incurre en un nuevo default. Los bonistas pretenden como piso un rendimiento del 12%, pero el gobierno está obstinado en pagar un 8%, cuando el riesgo país está arriba de los 4.000 puntos. El gobierno debe despertar, no puede ofrecer esa tasa, ya que la última vez que nuestro país pagó 8% fue antes de las PASO, cuando el riesgo país rondaba los 800 puntos. Como comentamos en informes anteriores, el problema no es el coronavirus, somos nosotros: así como esta semana Perú consiguió financiarse a tasas entre 2 y 5% (su riesgo país está en 280 puntos básicos), hoy Paraguay logró colocar bonos a 11 años en dólares al 4.95%, con una demanda 7 veces mayor a la esperada (el riesgo país de 455 puntos). Mientras tanto aquí, el ministro, terco en su postura avisó “esa es la propuesta, no hay más” y no pagó esta semana los usd 500 millones en concepto de renta de los Globales, ley Nueva York, un monto que el gobierno pierde solo en días cuando interviene en el mercado de dólar.

Con respecto a los bonos ley local, no hay muchas novedades. Hasta el momento se presume los tenedores de estos títulos gozará del mismo tratamiento que los de ley extranjera. Lo cierto es que las paridades actuales ya descuentan un default desde hace rato y el camino por delante no es esperanzador. En el siguiente gráfico se pueden ver las paridades de los bonos al 10 de diciembre de 2019, día de asunción del actual presidente (en verde) y las paridades actuales (en rojo). La conclusión es más que clara: una gran pérdida de valor.

 

En pesos, hay una disociación en tasas que distorsiona el mercado. Las Leliqs (letras de liquidez que sólo bancos pueden adquirir) están en torno al 38%, la BADLAR (mayorista, ya que es la tasa de referencia para depósitos mayores a $1.000.000) en 17.44% y la minorista, recientemente regulada en 26.6% (debe ser el 70% de lo que pague una Leliq). Estas tasas no seducen para nada a los ahorristas que terminan en el dólar bolsa. No se ven grandes renovaciones de plazos fijos, pero tampoco grandes retiros de efectivo. Y claro, los bancos no están entregando los pesos, que están virtualmente cautivos (por transferencia pueden salir).
 
Asumiendo riesgo (default, de tasas de interés, de tipo de cambio), los títulos en pesos muestran excelentes rendimientos. En informes anteriores sugerimos posicionamientos en bonos cortos, como el Boncer 2020, o el Bopomo 2020 e incluso recomendamos la semana pasada tomar ganancias del primero y comprar el segundo. Como se puede observar en el cuadro, el TC20 subió en un mes 39%, 14% la última semana, saltando la paridad en un mes de 70 a 90%. Aún le falta un pequeño recorrido de 5% tasa directa, hasta su vencimiento el 28/04. ¿Pagará? Si. Hoy el gobierno nacional publicó el aviso de pago, hecho que impulsó la suba de toda la tira de bonos en pesos. El TJ20, por su parte, avanzó este mes un 50%, 17% los últimos 7 días y hasta el vencimiento el 22 de junio podemos ganar aún 21%. 

 

 

El próximo 28 de abril con el cobro del Boncer 2020, habrá liquidez en el mercado. ¿Dónde irán a parar los $ 38.000 millones que corresponden al vencimiento? En lo que va del mes, el dólar bolsa trepó un 22%, pasando hoy por momentos los $ 113, en tanto que el CCL superó los $ 114 y el informal $ 120. Pasan los días y la brecha con el oficial aumenta. ¿Cuán sostenible es esta situación? El gobierno puede soltar el tipo de cambio oficial o intervenir el bolsa. Y eligió la segunda alternativa: ayer por la noche informó nuevas reglamentaciones para las tenencias en dólares de los fondos comunes de inversión: deberán llevar su porción de carteras en dólares al 25%, progresivamente (al 30/04 al 40%, al 8/5 al 30% y al 15/5 al 25%).
 
Con un tipo de cambio nominal en 66.2, el retraso cambiario es preocupante. Si tomamos el índice de tipo de cambio multilateral (que considera los países con los cuales tenemos mayor intercambio comercial) estamos en un nivel pre PASO 2019. Peor aún, considerando sólo el intercambio con Brasil, el tipo de cambio bilateral nos indica que retrocedimos hasta abril de 2018. (Recordemos que ese mes comenzó la crisis cambiaria por los rumores de implementación del impuesto a la renta financiera. La salida de fondos, que vendían Lebacs y compraban CCL para huir del país, provocó la primera de varias devaluaciones, teniendo que terminar el gobierno de Macri pidiendo asistencia al FMI).  Es decir que la inflación se comió las devaluaciones.

Por ahora, el mundo está tranquilo en materia de comercio internacional porque las fronteras están cerradas, pero es de esperar que controlada la pandemia y se abran nuevamente, se genere una guerra de monedas (una serie de devaluaciones) para que cada país recupere terreno en el comercio internacional. Si Argentina sigue con esta postura de mantener el tipo de cambio artificialmente en 66 los efectos sobre la economía real serán desastrosos. La pérdida de competitividad nos llevará a pobres exportaciones y menor recaudación, y con este nivel de gasto no quedará otra que financiarse con mayor emisión, derivando en mayor inflación, circulo vicioso del cual los políticos no saben sacarnos.

 

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