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Esta semana en Wall Street

Los inversores dirán adiós esta semana al peor año para la renta variable americana en la última década, pero es posible que la volatilidad continúe en los primeros compases de 2019.

De hecho, el primer viernes de 2019, llegará cargado de referencias, como el informe de empleo de diciembre y un panel sin precedentes de líderes de la Reserva Federal. El presidente de la Fed, Jerome Powell, conversará con Janet Yellen y Ben Bernanke en una conferencia de economía el viernes por la mañana.

Dado que la Reserva Federal es una de las principales preocupaciones para el mercado, los comentarios de Powell podrían cambiar el tono de los inversores rápidamente. El presidente de la Fed ya generó estragos  sacudió el pasado 19 de diciembre, cuando dijo que el balance del banco central continuará su adelgazamiento en "piloto automático", una sorpresa para aquellos que esperaban algo más de flexibilidad, dado el empeoramiento de las condiciones financieras y los temores de un recesión.

Se espera que el informe de empleo de diciembre muestre que en el último mes del año se crearon 180.000 empleos, frente a los 155,000 en noviembre. Los salarios crecerán alrededor de un 3 por ciento interanual y se espera que la tasa de desempleo se mantenga estable en un 3,7 por ciento.

2018 ha sido un año de sorpresas, especialmente en Wall Street, donde la venta masiva de activos en el cuarto trimestre ha pillado desprevenida entre muchas mesas de inversión. Durante el mes de diciembre, el S&P ha sufrido una caída de más del 10 por ciento y en el año hasta la fecha ha borrado alrededor del 7 por ciento, el peor desempeño desde 2008.

Dejando de lado las referencias macro, los inversores ponen su atención en los eventos políticos que seguirán azuzando la volatilidad en los mercados tanto dentro como fuera de Estados Unidos, donde los demócratas tomarán posesión de la Cámara de Representantes el próximo 3 de enero. 

Precisamente, buena parte del primer trimestre del año va a estar centrado a este lado del Atlántico. La nueva legislatura y la división ideológica en ambas Cámaras del Capitolio hacen prever un cúmulo de bloqueos y rifirrafes, como bien prueba el actual cierre parcial del gobierno federal. 

En los primeros compases de 2019 no solo se tendrá que buscar una solución que garantice la reapertura de todas las operaciones federales, sino que también los legisladores comenzarán el debate sobre el tratado comercial entre EEUU, México y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés). 

Tanto legisladores demócratas como republicanos han mostrado ciertas reticencias al plan rubricado en Buenos Aires a finales de noviembre. Sin embargo, el presidente de EEUU, Donald Trump ha amenazado con cancelar el actual Tratado de Libre Comercio de América del Norte, para forzar al Congreso a dar el visto bueno al USMCA o correr el peligro de quedarse sin acuerdo alguno. 

Al mismo tiempo, la tregua comercial entre Washington y Pekín culminará el próximo 1 de marzo. Está previsto que las reuniones de alto nivel entre la administración Trump y el gobierno de Xi Jinping alcancen su punto álgido durante el mes de enero. Si no hubiera acuerdo alguno, EEUU podría elevar aranceles del 10% al 25% sobre un catálogo de productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares tan pronto como el 2 de marzo. 

Precisamente, ese mismo día se vuelve a instaurar el techo de la deuda en EEUU, lo que vuelve a generar presión para que los legisladores eleven el límite de endeudamiento del país en un tiempo prudencial o, de lo contrario, se podría correr el riesgo de que el país pueda llegar a incumplir los pagos sobre su deuda. 

Entre medias, el próximo 30 de enero, culmina la primera reunión de política monetaria de la Reserva Federal. Independientemente de lo que ocurra con los tipos de interés es importante destacar que, a partir de ahora su presidente, Jerome Powell, ofrecerá ruedas de prensa al término de todos y cada uno de los encuentros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), lo que hace que a partir de ahora todas las reuniones puedan aventurar algún tipo de cambio significativo. 

El 29 de marzo tendremos que conocer si el divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea culminará con o sin acuerdo. De materializarse este último caso y pese a los planes de contención en marcha por Londres y Bruselas, la situación podría generar turbulencias importantes dado el impacto que un Brexit “sin red” podría tener tanto para la economía como para los ciudadanos. 

Entre abril y mayo se celebrarán las elecciones en la India mientras que a finales de mayo llegarán las elecciones al Parlamento Europeo. Otros procesos electorales significativos llegarán el 21 de octubre, con las elecciones federales en Canadá y las elecciones generales en Argentina el día 27 de ese mismo mes. 

A finales de septiembre, la atención regresará de nuevo a EEUU, donde para entonces se debería haber aprobado un nuevo presupuesto para el año fiscal entrante, que comenzará el 1 de octubre. De no contar con plan alguno, entrarían en vigor los recortes automáticos y un ajuste abrupto que reduciría bruscamente el gasto del gobierno y podría generar estragos como ya vimos en enero de 2013. 

El mismo día en que EEUU arranca su año fiscal 2020, Japón tiene previsto aumentar el impuesto al consumo del 8% al 10%. Una decisión que la administración de Shinzo Abe retrasó previamente para fomentar el consumo y el crecimiento económico. El 31 de octubre, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, culmina su periplo como capitán del instituto emisor. 

 

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