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Auspician a Salvador Di Stefano

Las cuatro medidas para bajar la inflación

Sabemos que la Argentina padece una de las tasas de inflación más altas del mundo. También sabemos que, para lograr un crecimiento sostenido se requiere estabilidad de precios. En este contexto, si bien no es fácil ni rápido bajar el nivel de inflación (hasta lograr valores muy exiguos) es oportuno repasar qué nos dice la literatura económica sobre cómo resolver este problema. Concretamente, podemos delinear en esta breve columna las cuatro cuestiones más relevantes:

1.- Cuentas públicas disciplinadas: con superávit fiscal, el BCRA podría comprar el sobrante de dólares de la balanza comercial con ahorro genuino (para mantener el tipo de cambio) y no con emisión monetaria como lo hace ahora, medida que es inflacionaria. Para que haya un excedente fiscal hay dos alternativas: aumentar los ingresos o bajar los egresos. Para la primera hay poco margen de acción dada la presión tributaria récord en cambio en la segunda el campo para actuar es extenso y habría que aplicar programas que conlleven a una desaceleración significativa del gasto. Resolver la cuestión fiscal es fundamental para el proceso de “desinflación”.

2.- Política monetaria restrictiva: de la mano del punto anterior, la autoridad monetaria no debe ser una de las principales fuentes de financiación del Tesoro. La expansión monetaria no hace otra cosa que desvalorizar la moneda y con ello aumentar el precio de los bienes. Pero vale insistir que, si no se arregla el tema fiscal, este punto difícilmente pueda ejecutarse.

3.- Políticas para atraer inversiones: la demanda se incrementa a pasos agigantados mientras que la oferta opera al límite. Es necesario recrear las condiciones necesarias para que la iniciativa privada se expanda.  Esto quiere decir que haya previsibilidad, reglas de juego claras y sobre todo respeto a los derechos de propiedad. Las confiscaciones y expropiaciones operan en contra de la estabilidad de precios. Este cambio reviste un carácter estructural y por ende es de largo plazo, pero debe iniciarse lo antes posible.

4.- Abrir el comercio exterior: cerrar importaciones no hace otra cosa que limitar la competencia. Ergo, los precios locales aumentan. Hay que liberalizar el comercio internacional.

Es muy probable que la aplicación conjunta de estas medidas conlleve a una desaceleración de la actividad económica. El ajuste retraerá el consumo, pero no sería posible saltear esta etapa en el camino hacia una inflación razonable (2% - 5% anual). Una tarea nada sencilla pero necesaria si es que no se quiere volver a vivir desbordes inflacionarios como los acaecidos en décadas pasadas.

Agustina Leonardi

 

2013
 

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